lunes, 19 de noviembre de 2018

El mal en mis problemas

Qué de destrucción bajo una capa de falsa modestia. Cuanto daño traes contigo que, aunque no creas, se ve a la legua.
Siento compasión por ti, rabia, odio. Atraes a tu sombra y tiendes tus redes a la mínima que ves que hay luz. Cómo te jode eso. Cómo ansías y a la vez envidias a los seres de luz. Cuanto daño le has hecho.
Aunque quedan trazas de tu destrucción nuestros escombros muestran que nos resistimos, qué bien te hemos batallado y qué difícil te lo pusimos. Aún piensas que puedes hacer algo, pero nosotros hace tiempo que vamos un paso por delante. 
Qué ingenuo eres. Nunca entenderás que hay cosas que se escapan de tu control.

Estamos atados por la cadena más fuerte y tú te presentas con una simple rama para intentar romperla.

Ya he recompuesto mi muro y simplemente te ignoro. Puedo tenerte cerca que te observo siempre en la distancia, aunque no lo parezca y sé que eres un ser pasajero. Te tolero, no te confundas, no hay más allá.
Pero, ¿no te das cuenta que no te voy a decir que me molestas?

martes, 13 de noviembre de 2018

Mi protagonista

No sé si es el momento, el lugar y si será suficiente. No hay en estas palabras más que la de plasmar sentimientos, continuar con la vuelta a estas páginas.
Hoy puedo decir que he salido del pozo, la niebla que me rodeaba la cargaba el egoísmo. La soledad me invadió y no vi más allá de mí. Dejé de lado lo más cercano que tenía, aquello que yo escogí y a lo que llamaba familia. Referente ante todo y dueña de mis pensamientos. Es complicado.

Todo este tiempo de desdichas`con mi mirada tapada y corazón teñido de negro. Necrosándose poco a poco por sí mismo y, lo que es peor, rechazando las defensas dadas, ignorando tu presencia y tapándote a ti también. Tu luz no puede con ello, y menos mal, la culpa es mía.

Nunca fui el mejor en expresar mis sentimientos, ambos lo sabemos, y lo que es peor, no fui el mejor en calmar los tuyos. Me he quedado atrás aferrado a la última cuerda que cuelga de tu tren. Un vehículo cargado de armonía y paz; luces, colores y matices rodeados de flores. Sí, esas que yo no regué. No he visto tu mano tendida, sólo un dedo pequeño y fino. Una última bala que me apunta directamente y observa con lupa. Responsabilidades bañadas en confianza.

Eres mi protagonista y abrazo esa confianza como hacía mucho que no la cogía. Algo me vibra por dentro, veo luz y es a mi lado. No te haré creer que el bache fue fácil y mucho menos que no ocurrió. Espero volver a darte un futuro en el que aparezcamos los dos.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Te he visto caer desde el fondo

Hoy estaba en la ducha y pensaba, ¿y ahora qué? Suele ser un momento de reflexión para mí, a veces uso la mampara para apuntar incluso.
Hoy simplemente he agachado la cabeza y dejado el agua correr. Y como series o películas he acabado dando un puñetazo a la pared más cercana.
Aún notaba la sed del despertar, fruto del ayer.

¿Qué hay más difícil para la roca que partirse por sí misma?
Pueden pulirla, pueden desgastarla y aunque parezca inmutable puede incluso aprender, ganar, juntarse con un musgo verde que no sabe cómo llegó pero le marca el Norte y da color a su romo gris.

Vuelvo aquí años más tarde. ¿Obligación quizá? Sí, algo hay que me pide volver a teclear, algo que no sentía desde hacía tiempo, que no me daba un título de la nada o una idea que desarrollar. Y aunque pensaba que todo se veía muy bonito desde fuera, yo estaba dentro, abajo en la oscuridad. Hoy he sentido la distancia, no combatíamos las tinieblas desde la cima sino que yo estaba en ellas, en el fondo. Una cabeza ha aparecido, una vela sin casi ya llama y en ese momento me he dado cuenta de que el plano, contrapicado, era tal y como no me esperaba. Hoy he vuelto a ver tu grandeza desde dentro, concentrada en algo pequeño vestido de gris y de negro. No era día para lucir de amarillo y el gorro granate se quedó en casa. Llovía. Y aunque para nosotros eso nunca fue un problema hoy se hacía notar.

He comprendido que aún me tirabas una cuerda y que, aunque estuviera a mi lado, ha sido necesario verte tambalear, notar la diferencia entre estar arriba y abajo. No te preocupes, la he agarrado con fuerza. Vuelvo aquí porque quiero, porque lo necesito. Mis sentimientos no hacen más que enturbiarme y tu no tienes la culpa. He visto la sombra desde dentro y lo que es peor, he visto en tus ojos cómo te estaba gobernando. Ayer vi lo que (no) me rodea, la tarde ha sido larga y tu bofetada necesaria.

Vuelvo a abrir este manuscrito que estaba cogiendo polvo y del que tú vuelves a ser mi protagonista.