Qué de destrucción bajo una capa de falsa modestia. Cuanto daño traes contigo que, aunque no creas, se ve a la legua.
Siento compasión por ti, rabia, odio. Atraes a tu sombra y tiendes tus redes a la mínima que ves que hay luz. Cómo te jode eso. Cómo ansías y a la vez envidias a los seres de luz. Cuanto daño le has hecho.
Aunque quedan trazas de tu destrucción nuestros escombros muestran que nos resistimos, qué bien te hemos batallado y qué difícil te lo pusimos. Aún piensas que puedes hacer algo, pero nosotros hace tiempo que vamos un paso por delante.
Qué ingenuo eres. Nunca entenderás que hay cosas que se escapan de tu control.
Estamos atados por la cadena más fuerte y tú te presentas con una simple rama para intentar romperla.
Ya he recompuesto mi muro y simplemente te ignoro. Puedo tenerte cerca que te observo siempre en la distancia, aunque no lo parezca y sé que eres un ser pasajero. Te tolero, no te confundas, no hay más allá.
Pero, ¿no te das cuenta que no te voy a decir que me molestas?