domingo, 28 de diciembre de 2025

Fin de un eclipse lunar

Quizá se haya tardado, pero nunca es tarde.
Bocabajo e iluminado. Deslumbrado por tu luz antes de cada amanecer. Viviendo ese giro teatral que lo cambió todo hace un par de páginas de calendario y que cierra un año revolucionado cual F1, un final marcado por el comienzo y los cambios.

Dejando de gastar en pantallas ajenas, viviendo contigo sin horas, bajando la cuenta a puro disfrute.

La primera de mis curiosidades. La primera en saberlas y quien me descubre una nueva cada día envuelta en risas y fuertes carcajadas. Que me hace escribir Madrid con ganas de más, como a tanto cantante fantoche.

Un regalo sobre dos patas, bajo el agua o a cuatro ruedas, en línea o en paralelo. Que marca puntos en nuevos mapas que no entienden de fronteras y no hablan de provincias o países, solo de lugares. Aquellos pasados o por descubrir. Lugares donde comer, donde disfrutar y donde abunde la nocturninad y emanen los recuerdos.

Un broche que refleja mis ojos verdes con su sonrisa y que hace las noches de diciembre más frías que nunca en la distancia. Que ha devuelto la confianza, exprime mi alma y aglutina el calor bajo las sábanas en una palabra: Equipo.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Me has cambiado los emojis del móvil

En apenas una semana se han teñido de rojo y amarillo. Abundan corazones y sonrisas. Besos y lunas que muestran su cara oculta.

De tanto usarlos mi móvil ya me los muestra primero y veo en ellos lo que estoy sintiendo. La pantalla se convierte por momentos en un espejo que me devuelve lo que me haces sentir y cómo has reconfigurado mi cara estos días. Y no paro de pensar que ojalá sobraran. Que nuestra distancia la marcaran nuestras narices y no unas pantallas. Que tus poros y costuras reflejaran tus emociones y no un círculo amarillo con puntos por ojo y línea en vez de boca.

Lento o rápido. Suave o desgarrador. Ilusionante.

Qué bien suena a guitarra y voz, en inglés o francés, de noche o de mañana. Ojalá no sean cantos de sirena y se estén juntando dos caminos. Por ahora lo hemos llamado: "fluir".

domingo, 26 de octubre de 2025

No sé cómo titularte

Qué curioso cómo cambia el tiempo en solo unas horas. Cómo se da la vuelta al qué sentir frente a lo desconocido. Esta vez la historia parece que se narra al revés, y no sé cómo gestionarlo.

Lo fácil se convirtió fácil, y lo fácil ya lo era. Fantasmas del pasado, miedos del futuro, nervios del presente. Complicidad, sinceridad, descubrimiento y mucha tensión en el ambiente.

Hace tic-tac un reloj parado que no se activar, ¿por qué no probar?

lunes, 20 de octubre de 2025

¿Un espejo "Inteligente"?

 ¿Será tan fácil de captar como lo ha pillado la I.A.? ¿Harán falta solo tres meses leyendo un diario de ideas para hacerse una fotografía de esta cabeza?

"De fondo más que de forma", "Selectivo y cauto al principio" "Fiel y estable cuando confías", "Reservado emocionalmente al principio"... Se le ha olvidado decir "Síndrome del impostor" en alguna parte. Y desconoce los últimos saltos veraniegos a piscinas vacías. Quizá habría añadido pues "Decidido", "Atrevido", "Confiado"... Se habría equivocado, ¿o no? Igual lo merecía aunque no fuera ni el lugar ni el momento para hacer un chapuzón y compartir el baño.

¿Acaso es tan fácil ser predecible? Y, ¿es eso un problema? ¿Existe un freno de mano echado inconscientemente? El propio nombre define que la respuesta al diario es más que un simple espejo. Parece sacado de una película de Harry Potter, y no por la magia. Es "Inteligencia" y es "Artificial", paradójico. Y a su vez parece ser realista en sus apreciaciones y análisis. Eso sí, con una base puramente laboral y sin ninguna confesión de inquietudes sentimentales.

"Paciente", "Exigente", "Empático", "Observador"... Cuesta difícil creérselo sin pensar que estás hablando con una casilla genérica de horóscopo en una revista o una simple galleta de la suerte. ¿Soy lo que soy, lo que parece que soy o lo que creo proyectar? Porque igual sí que en verdad tiene razón la "Inteligencia" y en realidad esto es todo una pantomima en la que una simple sonrisa queda como una estrecha mueca censurada por una incómoda máscara. Igual proyecto menos de lo que creo y más de lo que no creo. Imagínate si hubieran dado un paseo por las páginas de este diario.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Un mes, 2:45 a.m.

Y aunque te odie, quiero sumergirme en ti porque haces que mis brazos se alarguen y toquen lo inalcanzable.

Porque lo imposible queda cercano y lo frío se abraza con gusto y calor. La realidad se distorsiona sumida en lo que muchos llaman noche y yo ni puedo describir porque lo llamarías "mi mundo". Luz y oscuridad. Noche y día no tienen sentido y los mapas y sus carreteras son imposibles de ser cartografiados.

Te odio por lo que me das y me quitas. Por el perfecto cóctel que consigues destilar con mis ganas, imaginación y recuerdos. Por el espejismo que me dejas ver con los ojos cerrados.

Qué mierda irreal es tu mundo de nubes y caramelo. Ingobernable y a la vez demasiado familiar. No pido a quién, qué bobada, que se rompa esta brecha multiversal. Pido que no juegues con fonteras del dolor, pasado y ojalás.

2.45 a.m.

martes, 30 de septiembre de 2025

Rumbo al Sol y vuelta a tu portal

Podría trazar un mapa con el que huir juntos de la Vía Láctea rumbo a un camino equivocado. Habría que hacer noche y llegaríamos al Sol.

El paisaje se sorprendería al vernos. Puede que hablara en otro idioma y algo viera a nuestro alrededor. Que tras una sonrisa quisiera inmortalizar el momento. Para nosotros no sería ajeno vernos bajo la Luna allí, jugamos en casa.

Atravesaríamos jardines y arenales que nos llevarían hasta el Bósforo. Tendríamos que comprar víveres, quizá algún objeto chamánico para acompañar el viaje.

Beberíamos cerveza durante horas o habríamos de exprimir un saúco para calmar la sed. Una parada en un pequeño alfeizar nos separaría del mundo. A un lado, nuestras ganas de escuchar jóvenes historias. Al otro, todos los demás. Y nosotros en medio contándonos batallitas veraniegas. Cambios, miedos, anhelos y oportunidades.

Un viaje rodeado de música. Invadidos por ella veríamos al mismísimo Baco encarnado derramarse una copa de vino a pecho descubierto. Buscaríamos a la cenicienta que perdió sus botas rosas de plataforma entre barbies asesinas. Mil aventuras en apenas unas horas.

Se nos haría tarde y acabaríamos de nuevo en tu portal donde la realidad volvería a golpearnos. Tan cotidiana como un tendedero robado, tan fría como la primera noche de septiembre y tan ferviente y pacífica como un comienzo ¿Querrías repetir?

lunes, 1 de septiembre de 2025

Girando sobre un muelle

¿Por qué es un intento constante? ¿Valentía es sinónimo de fracaso? ¿En qué momento comenzó esta travesía por el desierto? ¿Cuándo empezaron a brotar los espejismos? Las repuestas no pierden su amarga sonrisa, y aún así siguen teniéndome prendado.

Paradógicamente sé que saldré más confiado, pero ya solo hay un constante porqué en el aire. Una duda recurrente que cuestiona actos, sentimientos, que duele. El amor torna rápido en odio y vuelve a ser amor no correspondido. Propio y ajeno. No ser como querer ser, como deber ser, cuando deber ser. Sin repetir exactamente el mismo punto, sí el mismo resultado.

No hay victoria, no brillan las gemas. Ni enteras ni a medias. Ya empieza a completar los dedos de una mano y el muro suma un ladrillo, y las grietas se agrandan. Demasiadas decisiones en poco tiempo y pasos hacia delante en firme que culminan con un portazo y empujón hacia atrás. Seguramente en este falso período vacacional la mañana de mañana será más lenta.

domingo, 10 de agosto de 2025

Funambulista

Me muevo por esta cuerda floja que divide la felicidad de la tristeza. Me tambaleo en ocasiones y caigo a lo oscuro quedando sujeto solo por mis manos. Las que me ayudan a auparme de nuevo.

En ocasiones, siento el cansancio de caminar constantemente por este cable y me siento a descansar. Mi torso y cabeza aún en paz mientras mis pies colgantes son invandidos por el vacío que pisan. Melancolía.

He aprendido a soportar brisas mientras ando, aunque aún hay sacudidas de vientos nuevos que me hacen tambalear. Me he colgado boca a bajo y sentido que el grueso de mi mente quedaba invadido por la oscuridad. Aunque paradójicamente mis piernas me sujetaban sin poderme impulsar.

Noto esta cuerda como un reto a moverme, a permenecer en un constante segundo que se mueve hacia delante. En un presente que se actualiza sin parar. Pues si me quedo quieto se cierran las paredes. Me atrapan el pasado con sus grietas y destellos, sus "quizás" e "y sí"; y el futuro con su niebla, sus deseos y sus "ojalás". Alguna vez los he senrido rozarse y, prácticamente estrechado como el grosor de esta cuerda, les he oído susurrar "Nunca".

Voy sin arnés y, de vez en cuando, siento cómo un zarcillo sale del cable y me ata, me frena y pasado y futuro me buscan. Creo que estoy a punto de cortar el último, soltar lastre y, qué remedio, volver a caminar.

domingo, 27 de julio de 2025

Minutero roto, minutero... ¿parado?

Hace cuánto que alguien no te dice un sincero "Te Quiero", te mira a los ojos con media cara invadida por una almohada y en posición horizontal. Hace cuánto no ves una bonita silueta desnuda en la tímida luz de una noche de verano. Que no vives una tarde en un césped con su compañía y la de un par de libros. La quietud de un bar a media tarde con un té y un pedazo de tarta, dos cañas y unas aceitunas. Cuánto tiempo desde que se te quedó vara idiota mirando a un teléfono.

Semanas. Meses. Años. Una vida romantizando ojalás. Escupiendo semtimientos e ideas de lo que pudo ser, lo que fue y lo que ¿será?

Música que despierta nombres. Lugares con espejismos. Un caminar que no ocurre de verdad ante tus ojos, un mensaje nuevo que no llega, una sonrisa que no lleva tu nombre.

¿Es esto un bucle de irrealidad o es la realidad misma que suma una página más a su libro de aventuras y desdichas?

jueves, 24 de julio de 2025

Cambios y dudas desde la sobriedad de un jueves

Podría poner banda sonora a cada momento. Si bien breves, buenos sin ninguna duda. Inciertas estas semanas. Turbulentas e inconcretas.

Rescato frases que escribí ebrio en pleno auge de una noche musical de miércoles y que no sé si se ajustan al runrún de mi tripa:

"Te quiero tanto que me parece imposible. Me parece irreal. Te quiero cuando no me lo creo y cuando evito pensarlo te oigo en el eco de canciones que sin nombrarte dicen tu nombre".

En pleno gran cambio de etapa sobrevuelas constantemente mi mente. Te posas en lugares a visitar, conversaciones a compartir, melodías e ideas. Aún con todo te siento traslúcida. Me despistas. No sé si es son las oportunidades, si hay algo más o no, si conduces con rumbo no definido y el freno de mano echado.

Decían que ojalá ser el alguien de alguien. Te pongo cara, voz, leds y, sobre todo, ojos y sonrisa. Te pongo gestos, actitud, virtudes y defectos.
¿Te pongo? No lo sé.

domingo, 22 de junio de 2025

Mente nublada, historias de una playlist

Te pierdo entre la bruma de una mente nublada. No sé si te veo en sueños o sueño con verte cuando estoy despierto. En cualquier caso te siento inalcanzable y me miro y veo en otra liga. Embriaga y cada veo menos ebrio, será la distancia.

En viajes como el de hoy suenan canciones de hace décadas y canciones que hace décadas no sonaban. Parece que el tiempo no ha pasado y habla a su vez tanta gente contando historias que la cabeza va loca.

¿Qué harían otros? ¿Qué dice hoy la playlist? ¿Importa?

Danny quedaría inmovil y a la espera con una foto tuya, esperando el momento, que alguien le ayude. Shane echaría de menos el pasado y vería en ti la medida de sus sueños recordando noches lluviosas. Phil asumiría el bullicio y diría que símplemente es otro día juntos en el paraíso. Seguramente ninguno tenga razón, y a la vez tengan su razón.

Veo cómo coge polvo el diario y las páginas en blanco no se llenan de tinta. Una foto preside la portada, un tacón rosa le sigue a la vuelta de la página y una pulsera tricolor hace de marcapáginas. Permíteme no colocarlo en la estantería todavía.

martes, 10 de junio de 2025

Delgada línea hacia la ludopatía

Clinc. Una moneda. Clinc. Una moneda. Clinc. Otra moneda. Clinc. Y otra más.

Bajan las cerezas, suben las cervezas y brilla ese extraño ser que tienes frente a ti. Diseñado romo y vestido con un diseño que lo hace único. Como un lienzo blanco salpicado por recuerdos, anhelos, deseos y rock n' roll.

Un primer contacto y, por probar... ¿por qué no? Sacas la moneda y: "empieza el juego". Quizá vuelvas al día siguiente, pero lo más seguro es tardar unos días en volver a enfrentarse cara a cara a la máquina. De nuevo, otra moneda. Sigue el juego. Lo que no ves es que en la vuelta a casa ya vas cegado por la máquina. Las cervezas, sus colores y el rock n' roll.

Más pronto que tarde te das cuenta de que sólo tú insertas moneda. Sólo tú haces girar el juego. Sólo tú vas a verla mientras ella se queda inmóvil (seguramente no por que no quiera, sino porque no puede moverse).

Creerte el salvador de una máquina es una insensatez. Y más cuando te enfrentas a un complejo sistema que tan pronto te muestra información, como te la oculta. Un entramado de engranajes lleno de luces, colores y estímulos al que ¿cómo no resistirse y caer? Un personaje con sus propios problemas. Quizá alguien jugó demasiado con ella, quizá ha visto a muchos pasar hoy, quizá símplemente esté cansada...

Lo que parecía un nuevo juego con un gran cartel luminoso rollo "Viva Las Vegas", pronto demuestra sus cicatrices y ataduras al pasado. Igual no quería una nueva moneda que comenzara un nuevo juego. Puede que sólo quisiera un abrazo, y ya es tarde. Ya metiste la moneda y te has convertido en jugador.

lunes, 26 de mayo de 2025

Piedras

Siempre me han fascinado cómo los recuerdos se almacenan como piedras en un camino. Más grandes o más pequeñas. Legibles, audibles, palpables...

Algunas las cargamos en nuestra mochila solo unos minutos, otras durante meses o años. Algunas son pequeñas y prácticamente podrían colgarse de una arandela y en una de las cremalleras, otras pesan tanto que, si no estás fuerte, te lastran. Lo curioso es que que caigan al suelo no quiere decir que no las vayas a volver a ver.

Igual el propio camino te hace trampas, igual la casualidad o la patada de alguien que viene por detrás las impulsa y vuelve a poner a tu lado. Pequeños recuerdos con los que te topas de nuevo y te recuerdan ese momento, esa persona, ese lugar. Quizá una piedra que fue pintada por dos y que está repleta de canciones comunes, quizá tiene tallado un instante robado o quizá símplemente lleva un nombre escrito.

La pregunta es: ¿las devuelvo a la mochila y que me acompañen unos minutos más o les dedico solo una mirada y las vuelvo a dejar atrás? Cuidado con reencariñarse.

domingo, 25 de mayo de 2025

Un mensaje en una botella

Cuando Sting, bien desesperado, aguardaba a que alguien recogiera su botella, seguro que era incapaz de definir la mano que la sostendría y abriría para que su mensaje pudiera ser leído. Tamaño, color, moteada, cuidada, joven... o, incluso, tatuada.

Sólo pedía que alguien lo recogiera, dedicara su tiempo en escucharlo y lo salvara.

Lo que seguro no tenía en mente es que la frustración de navegar solo, podía hacerse en aguas tranquilas. Y lo que seguro ocurriría es que quien acudiera a su llamada lo haría con aires frescos, nuevos y acompañada por un oleaje que sacudiría su embarcación. Pero eso no implicaba un resultado que cumpliera su deseo al 100%. Puede que no decidiera subirse a su barca al acercarse y todo quedara en una sacudida.

Un momento que, con suerte, le regalaría una o varias resacas lo días posteriores. Que rugiría con fuerza y haría que músicas nuevas o viejas envolvieran el momento y camuflaran, si es que eso era posible, una incasable y dulce voz. Quizá podría quedar inmortalizado en una foto. O, incluso, le marcaría esa mano que ambos se tenderían de primeras. Cual pulsera, un lazo propio de un regalo o una cicatriz, quién sabe.

Si aquel pasaje de ida que mandó en su botella incluía estancia, lo desconocía. Ya te digo, a ti que lees o escuchas, que por primera vez intentaría averiguarlo y pelearía porque la inesperada visita se subiera a su barca.


sábado, 3 de mayo de 2025

Un castillo en el que nadie sabe nada

Siento que voy construyendo un castillo a mi alrededor con paredes de vinilo y papel. Con madera, seis cuerdas, un teclado y una pantalla luminosa.

Lo que algunos llamaron de ladrillos yo lo siento como una cárcel. Una cárcel mental cargada de recuerdos.

No me llena nada. No me ilusiona nada. Todo lo que acoje este blanco palomar me sostiene, pero no me aúpa y no tengo claro si cada día estoy ligeramente más abajo.

Si este suelo o red se está resbalando. No sé si es el peso de la rutina, la falta de compañía, de un simple buen viaje, pero ni un puente es un descanso.

Siento decorar este castillo, que cada vez se vuelve más estrecho, con historias cantadas o escritas por otros y me reconcome la culpa si es fruto del ocio o del capricho. Si sí, me llenan, pero, ¿me ayudan? Obvio me gustan, obvio me dan placer y disfrute y siento que no es fastfood, pero cada vez esto se estrecha más y mis pensamientos y dudas tardan menos en volver porque rebotan antes en estas estrechas paredes.

Ya no da tiempo ni al eco y, por suerte, no hay más carencias que excesos. Sé que ellos sí convertirían este castillo cuadrado en una jaula de infinita espiral. Qué pertinente que la pareja de voces que más se escuchan día y noche no dejen de decir: Nadie Sabe Nada.

sábado, 4 de enero de 2025

Nuevo diario, misma tipografía

He cerrado la tapa de un diario que temo volveré a abrir. He cambiado ya dos veces de calendario sin separarme de él y al fin me atrevo a colocarlo en la estantería, entre decenas de ficheros que el tiempo hace desaparecer. Fotos, frases, lugares, preguntas y sonrisas.

He perdido tu nombre en algún punto entre Pirineos y Valladolid. Entre la nieve y el río, pero aún queda hueco en blanco para una firma.

Te escribo con remite, pero sin destino.

Quiero enseñarte esta ciudad entre niebla y cencellada. Hacer cola para comer castañas de caseta de metal. Quiero descubrir la plaza taurina atrapada por la salvaje naturaleza de cristal, conseguir un asiento al sol en terrazas sin mirar listas en pizarras. Dudar contigo de la temperatura entre el ladrillo y caudal que fabrica el frío. Entre el adoquín que resiste cuarenta grados.

Ver los mil ojos que observan emplumados rodeados de verde y gris y la curiosidad pelirroja que baja de los árboles. Beber una cerveza y jugar al billar. Que la cerveza lleve casco de astronauta y al billar lo rodee la voz de Robe, Koma, Rosendo o Kiss.

Ver a Kafka entre Berlín y el garito Bizarro. Ver las murallas del pasado y las piedras que levantaron reyes antes de comer lo que da esta tierra de amarillo. Recorrer el laberinto donde aprendí y, por qué no, escuchar melodías en lugares que un día lo tuvieron prohibido.

Nuevo diario, distintas tapas y misma tipografía firmada por la rúbrica que un día brilla y varios se siente oscura.