domingo, 22 de junio de 2025

Mente nublada, historias de una playlist

Te pierdo entre la bruma de una mente nublada. No sé si te veo en sueños o sueño con verte cuando estoy despierto. En cualquier caso te siento inalcanzable y me miro y veo en otra liga. Embriaga y cada veo menos ebrio, será la distancia.

En viajes como el de hoy suenan canciones de hace décadas y canciones que hace décadas no sonaban. Parece que el tiempo no ha pasado y habla a su vez tanta gente contando historias que la cabeza va loca.

¿Qué harían otros? ¿Qué dice hoy la playlist? ¿Importa?

Danny quedaría inmovil y a la espera con una foto tuya, esperando el momento, que alguien le ayude. Shane echaría de menos el pasado y vería en ti la medida de sus sueños recordando noches lluviosas. Phil asumiría el bullicio y diría que símplemente es otro día juntos en el paraíso. Seguramente ninguno tenga razón, y a la vez tengan su razón.

Veo cómo coge polvo el diario y las páginas en blanco no se llenan de tinta. Una foto preside la portada, un tacón rosa le sigue a la vuelta de la página y una pulsera tricolor hace de marcapáginas. Permíteme no colocarlo en la estantería todavía.

martes, 10 de junio de 2025

Delgada línea hacia la ludopatía

Clinc. Una moneda. Clinc. Una moneda. Clinc. Otra moneda. Clinc. Y otra más.

Bajan las cerezas, suben las cervezas y brilla ese extraño ser que tienes frente a ti. Diseñado romo y vestido con un diseño que lo hace único. Como un lienzo blanco salpicado por recuerdos, anhelos, deseos y rock n' roll.

Un primer contacto y, por probar... ¿por qué no? Sacas la moneda y: "empieza el juego". Quizá vuelvas al día siguiente, pero lo más seguro es tardar unos días en volver a enfrentarse cara a cara a la máquina. De nuevo, otra moneda. Sigue el juego. Lo que no ves es que en la vuelta a casa ya vas cegado por la máquina. Las cervezas, sus colores y el rock n' roll.

Más pronto que tarde te das cuenta de que sólo tú insertas moneda. Sólo tú haces girar el juego. Sólo tú vas a verla mientras ella se queda inmóvil (seguramente no por que no quiera, sino porque no puede moverse).

Creerte el salvador de una máquina es una insensatez. Y más cuando te enfrentas a un complejo sistema que tan pronto te muestra información, como te la oculta. Un entramado de engranajes lleno de luces, colores y estímulos al que ¿cómo no resistirse y caer? Un personaje con sus propios problemas. Quizá alguien jugó demasiado con ella, quizá ha visto a muchos pasar hoy, quizá símplemente esté cansada...

Lo que parecía un nuevo juego con un gran cartel luminoso rollo "Viva Las Vegas", pronto demuestra sus cicatrices y ataduras al pasado. Igual no quería una nueva moneda que comenzara un nuevo juego. Puede que sólo quisiera un abrazo, y ya es tarde. Ya metiste la moneda y te has convertido en jugador.