sábado, 15 de diciembre de 2018

Campeona

Quién te ha visto y quién te ve. Superas de pleno el modelo de tu basado. Brillas, aunque no lo creas. Y, como linterna en la oscuridad acostumbrada a mirar de frente lo ilumimado, no te das cuenta de que es tu luz interior lo que te permite ver. Todo aquello que desprendes y que resalta tu alrededor, aquello que añoras y que ingenuamente ves lejano cuando tú misma eres mejor que todo eso. Más potente que el fantasma que ves entre las sombras, que los reflejos y siluetas que te asustan cada noche. No te hacen pequeña, entraron por la rendija de una ventana y puedes hacerlos salir. Los buscas una y otra vez dentro de ti, entre tu luz. Están fuera, no hay maldad que merezca moverse entre tus tripas, no la hay de hecho.

Te he visto sufrir y retrasar un grupo, pero no darte la vuelta. Llorar de impotencia ante una bajada, ante ti misma y lo que creías que eran tus limitaciones. Acabar harta de tus miedos y dolores. Empreder camino entre loblanco y perderte de rojo en la lejanía. Llegar a la meta y saludar con alegría, con tus miedos superados y feliz. Cómo has fardado de ello.

Eres auella que necesitaba un banco, pero le daba vergüenza pedir una silla. Es salir el Sol y no parar de saltar. Puedes con todo y cualquiera que crea lo contrario no te conoce, no ha sentido el calor de tu luz.

La razón de un "sabía"

Las horas pasan sentado aquí y allá. Sale el día y cae la noche, cerveza en mano en cualquier lugar.

Hace años era mi rutina y la rueda se acerca de nuevo. Le he puesto una barrera, la razón de un "sabía". Era cómodo estar así. Ya tenía mis valores y sabía que me deparaban las horas. Entonces llegaste y lo cambiaste todo. Despertar no era lo mismo y acostarse llevaba tu nombre. Una brecha en mi vida que dio la vuelta al tiempo verbal y lo hizo pretérito.

Yo sabía estar solo.

Hay quien lo ve necesario por el futuro y esas cosas, pero es muy fácil recaer en un colchón en el que ya dormiste y conoces su comodidad. Ahora mi cama es otra, me he mudado de hogar y aun con sus grietas no puedo evitar llamarlo casa.

He visto la rueda acercarase y no la comprendo, la tengo miedo. Cae la semana y me veo sentado diciendo: "yo sabía cómo funcionaba ésto". Le he puesto un muro a esa rueda y el verbo no puede ser presente, porque eres la razón de dejar todo aquello atrás. El motor irracional del amor a la compañía. Mi pasión por poder decir la palabra familia y saber que no es aquella con la que nací. No es más que una reflexión en bajo amplificada con un micrófono y escuchada en susurros, pero te agradezco los nudos que traes contigo, las preguntas y, sobre todo, las respuestas.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Estúpido (No leas esto)

Estúpido. Estúpido que crees que la situación vive en calma, que te dejas llevar y disfrutas. Egoísta.

Cráneo duro y vacío. Plagado de cadenas por las que corre el conformismo. Recortaste presupuesto a tus mazmorras, di a los verdugos que vuelvan a azotar. No dejes que las ondas de su lago cesen, que sea una lágrima quien las provoque, que el pincel tiemble en su mano.

Notas calor, o eso crees. Ves oasis en el desierto y escuchas canciones que suenan muy bajas en realidad. La ves pequeña y bien, estúpido.

Si has llegado hasta aquí has de saber que este no es tu sitio. Deja la pluma, despierta y levanta. Vuelve, pero recuerda que vas tarde, y que eres estúpido.