martes, 31 de diciembre de 2013

Vidas encasilladas.

Arrancamos hojas cuadriculadas de nuestra pared cada, lo que llamamos, mes. A veces marcamos fechas relevantes, para nosotros, cada uno la suyas: cumpleaños, aniversarios...
Hace un calendario todo era distinto, cambiaba las hojas cuando me acordaba, a veces de dos en dos. No sabía ni que día era, ni cual era el dibujo que tocaba aquel mes.
Las páginas estaban todas en blanco, no había nada que conmemorar.
Hubo un par de casillas, por estas fechas que quise rellenar el año pasado, marcaron un antes y un después, no se por qué lo hice.
La gente piensa esperanzadora que cada vez que pasa una página se acerca una "nueva aventura", algunos las arrancan fuertemente intentando así olvidar esas cuatro malas semanas.
Qué ingenuos.
Yo creo que deberíamos intentar rellenar cada casilla, vivir cada una como si fuera una única página.
Se acerca el final del año y lagente compra calendarios deseando rellenarlos de cumpleaños, de fiestas, incluso algunos deseando arrancar sus hojas y así, sin darse cuenta, dejar su vida escapar.
No por tapar las casillas que queremos olvidar nos sentiremos mejor, quizás marqué aquellas el año pasado para poder recordarlas y aprender de ellas.
Sin quererlo un día tuve que marcar una casilla de mi calendario, y desde esa página cada vez que veo una con ese par de números la marco una vez más.
A veces las mejores marcas se ponen en una casilla cualquiera e inesperada.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Lágrimas sabor salado-dulce

Siento predecirte que seguiras derramando esas lágrimas durante mucho tiempo. Sí, esas, sabor salado-dulce fruto de un brillo con luces de futuro que te ilumina tus ojos cuando lees algo que es tuyo, algo que solo sacas tú.
Déjalas bañar tu cara, déjalas correr por tu morena piel, no las lleves con un simple papel de usar y tirar. Deja que su estela se derrita por ti haciendo realidad su causa, ese por qué deciden rebosar y fluir por más que tus ojos.
Te pueden invadir, intentar adelantar y absorber a la tristeza porque pueden con ella, son esperanza y verdad, son alegría líquida.
¿Ya te has acostumbrado? Tardarás, más vale que las disfrutes, más vale que degustes su calor al precipitarse porque verás unas cuantas caer dejándote ese regusto precioso en el brillo de tu morena silueta.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Rayos de luz en una noche sin tormenta

Caía la noche y algunos se deleitaban escuchándola tocar, otros ansiaban verla y se dirigían hacia ella y otros ni se olían que aquel día verían una explosión en medio de la oscuridad. La luna se alzaba en una noche oscura, limpia, plagada de estrellas y cubierta por un cielo despejado. La gente caminaba como un miércoles cualquiera, algunos perdidos por la ciudad, otros saboreando su primer día de vacaciones.
Viajaba como un rayo, a causa de un imprevisto un piano había dejado de sonar y una artista vagaba sola por la ciudad. No había pasado ni un día, no importaba, ambos andaban sedientos, a ambos se les estaban secando los ojos, les faltaba algo.
Sabían que ya estaban cerca,se sentían.
En la sombra de los edificios, en una calle poco transitada, juntos. Costaba respirar, compartían el mismo aire, calentaban el callejón, explotaban sentimientos e irradiaban luz. Detenían el invierno, sombreaban la oscuridad de aquel lugar con su soledad compartida. Raros, en un lugar normal, al borde de miradas susurrantes a su paso. Cuerpos desnudos en su pequeña atmósfera, una atmósfera ligeramente más pequeña de lo normal, dos de apenas metro y medio y un poco más en una, dos cuerpos unidos, pegándose más y más queriendo derretirse y ser uno.
Invierno,bajo cero quizás pero entre ellos parecía verano, calor, cariño. Sus brazos se rodean desde poco más de 60 días pero lo hacen tan fuerte como nunca lo habían hecho.
El piano debe volver a sonar y ella debe marchar, no por mucho rato. 
Los callejones huyen de ellos mientras las miradas se centran al pasar, pero vuelven a rebotar como hicieron apenas minutos antes contra ellos.
El tiempo pasa rápido y a la vez lento, el reloj corre pero ellos sienten cada momento como que durara años, ambos deben separarse, los platos se comen en caliente, un calor que se quedaba templado porque no paraba de aumentar, la clave la encontraron en las cosas pequeñas, en las que no destacan entre la multitud.
Deben soltarse, cuesta y vuelven sin parar, lógico, quién no prefiere estar al calor de un corazón antes que al frío de la soledad. Sus manos se sueltan, se despiden hasta verse un día más. Parece que es un hasta siempre, su olor queda grabado debajo de su piel. Llegará el día que su luz se vea entre la noche, llegará el día que las sábanas se enreden entre su cuerpo hasta que salga el Sol. El tiempo pasa rápido, apenas 90 días casi y como si fuera ayer.
Buscaran un callejón donde solo sus miradas se vean entre la oscuridad, donde no exista el frío ni el paso del tiempo, les da igual donde, les da igual como, les da igual cuanto y hasta cuanto llegar.
Son así de raros.

martes, 3 de diciembre de 2013

De la cabeza al papel en una modestia ¿real?

Duele. Hacer garabatos en folios, cuadernos o márgenes de libros; a veces en dimensiones más grandes y durante más tiempo.
¿Hasta que punto mi modestia pasa a ser realismo? ¿Hasta que punto lo que veo limitaciones personales, rendiciones, empatías no es más que una gran verdad? Un concepto de inferioridad quizás, una mentalidad reprimida, una vida en la sombra.
En la sombra hasta tal punto de que nadie se fije en las profundidades de la sombra, solo vagamente si una luz llega y enfoca. Igual daña a los ojos y por eso vuelvo a ella sin quererlo.
A ver limitaciones y matices, brillos de oscuridad que a veces me hacen ver que no estoy a la altura.
Quizá porque cuando lo creí no obtuve reconocimiento alguno, no me idolatraron y en parte menos mal. Igual gracias a eso soy así y no una eminencia, el.mejor del entorno.
La visión de los demás hacia mí la desconozco en su mayoría. Algunos ni se esfuerzan, igual porque para ver en la oscuridad debes ser capaz de ver en ella y muchos no la tienen; ni siquiera la intención.
De dibujar lo cutre rápido y no comercial, tendencia tétrica y sombreada. ¿Escribir? Directo a letras sin procesado, poco embellecido. Debería cambiar mis gustos de lectura posiblemente. Y en música pues uno más como cualquiera que invierte en calidad pero solo rasga cuerdas sin técnica depurada ni gran velocidad.
A veces duele que te lo digan a la cara, otras cuesta levantarla cuando tú eres quien te lo recriminas.
Duele