lunes, 2 de febrero de 2015

Tu luz de flash al pasado es presente de nuevo

La oscuridad tira con fuerza, es grande, más que un punto de luz.

A veces alguien debe recordarte cómo eras, cómo eres en realidad; sólo alguien que es tú todos los días sabe tanto o más de ti que tú mismo.

Quién iba a decir que aquellos grupos raros, pianistas no clásicos y demás músicos los compartiríamos algún día; hace frío y leer en la calle es una opción difusa, y ¿por qué no en un bus? Una nota está mal tocada cuando no es la correcta o no está sentida, y los fallos se leen mejor entre dos sobres de colacaos.

Se han olvidado las camisas militares, los libros en el bolsillo y las piedras a la espalda; eso se piensa pero en realidad ahí sigue todo. Es 2 de febrero y sí, cambiamos, pero es normal si convives con otro yo todo el día, ¿no?

Inconexiones y cambios con tu nombre

He te a ti escrito miles de palabras, y aún no me siento satisfecho, incluso la mayoría no me gustan, incluso algunas me duelen. Cambio o evoluciono, qué más da si sigo escribiendo mal y poco, al menos es a ella, es a ti.

Hasta aquí puede sonar a pastelada aburrida, yo iba a escribir un libro, para dos, sobre tí, y ahí se ha quedado.

Demasiada música en mi cabeza, sobrecarga de tus mensajes tal vez, a penas páginas de libros ahora; cambio total, menos oscuro, más tuyo. Un nuevo horario, desde despertar y cruzar mínimo cuatro veces el río a verte sonreír, desde un colacao hasta un billar, lágrimas y casi perderte. Cerveza, madera, risas y tú al piano; siempre música.

Debería apuntar todo lo que me sale en una libreta, pero aún está en blanco, algún día la acabaré y volverá a las manos de quien la tiene ahora, llena, suya.

En reposo, no apagado

Tengo que tirar de la recámara porque ultimamente no sé que escribir, no sé cómo y el sobre quién, se lo intento demostrar.

Casi no tengo ya frases sobre las que hacer una parrafada aunque tenga motivos y destinos que merezcan e inspiren. Antes todo era fruto del odio o la tristeza, del temor. Inspirado por mi autor del momento y musa por quien escribir.

Me es traumático y doloroso saber que aun conociendo amor, mi lugar de frases oscuras, peculiares y propias, según dicen está en reposo, no apagado. No me gusta saber que alguien espera cartas que yo no escribo, que no puedo. Quizás he cambiado, me he exprimido o el fin de mi lugar de desahogo haya llegado.

Una vez más sólo se refugiarme en lo triste y en la soledad cuando tras saltar de mi cama mañana encontraré por quien tanto he escrito, escribiré y cuyos ojos no dejan de sonreir cuando por casualidad consigo que, a su ver, quede bonito.