miércoles, 4 de diciembre de 2019
Bitácora a 04° 12' 36" M
sábado, 16 de noviembre de 2019
Canción en el tintero
I'm writing a song.
A song about me, a song about you.
With things that you did, with things that I do.
The truth is that everybody failed you.
And now you put a gun on my neck.
Abondoned in the jungle,
Alone in that grey place.
Calling by shouting,
Feeling the darkness,
Warning it was there.
You want to turn this tornado,
Make it spin back,
Return to the past times,
Watch again a smile like that.
Now you are like the Joker,
Smiling at the rest with the pain on your brain,
Making them laugh, having good times,
Crying in bed.
Fifty hours in that room,
Getting up? Why?
There's no need to move
sábado, 9 de noviembre de 2019
Echado a la mar
Me he enrolado en un barco. No muy grande y lleno de parches tras algo más de un lustro de aprendizaje. La inmensidad me aterra y más aún la soledad. Ya hace algo más de una semana que ando a flote, sí, a flote, mas navego sin rumbo superando esos momentos en los que las olas me intentan superar, devolver a la costa de la que partí y de la que me distancio con cada nuevo amanecer. ¿Por qué me eché a la mar? Aún no lo sé. Quizá fueron mis méritos o mi ineptitud. Quizá no dependiera de mí del todo, o puede que en el puerto donde residía ya no haya lugar para mí. He cambiado, sí, como todos, y he perdido práctica en esto de navegar. No conozco mis límites, tampoco mis posibilidades y la inseguridad parece ser mi aliada entre cuatro paredes que a veces parecen menguar. Duele saber que has perdido tu esencia, que algo de ti ya no es lo que era. Que faltan pilares y que los escombros abundan, fragmentos guardados en una mochila aún sin marchitar y que me acompaña en una esquina donde cada día, para bien o para mal, se deja ver.
Hay quien insiste en que ya conozco donde ir si me supera el viaje. Que puedo hacer visitas y que el tiempo me hará fuerte, pero serán eso, visitas, yo ya perdí mi hogar. Para algunos queda atrás un lugar en llamas y de dudosa conveniencia para mí, mas yo lo vi crecer y, qué leches, lo quería con sus grietas, sus tonos más grises y su rutinaria atmósfera. Lo quería por sus flores, sus ventanas a lugares aún no visitados y su música, ay su música.
Navego con vela a media hasta, sin saber si quiero ir todavía, sin saber cómo hacerlo, en medio de la oscuridad. El motor aún funciona aunque de vez en cuando se atora, hay que darle un poco de confianza y dejarlo respirar. No veo horizonte todavía, aún es pronto y siempre puedo acabar dando un rodeo, navegando en círculos o descubriendo nuevos continentes. He perdido mi faro, la luz se quedó en el muelle y yo la veo alejarse sin poder dar marcha atrás.
domingo, 10 de febrero de 2019
Distorsión que añora su marfil
miércoles, 23 de enero de 2019
Reflejos en papel satinado
Un recuerdo no es sólo un momento, una imagen. El click de una instantánea. El flash que ilumina se lleno una cara.
Un recuerdo es más que la frase que precede al disparo. Más que el entorno que rodea una imagen o la ilusión que te llena al volverlo a imaginar.
He visto secuencias de recuerdos, álbumes enteros en los que aparecías Tú, y tú, y tú. Blanco y negro o color con fechas que faltan en un calendario. Casillas que reviven momentos y momentos imposibles de no añorar.
Un recuerdo no es sólo pasado. Un recuerdo se construye, se comparte y, hay veces, que sin haberlo vivido el entusiasmo de un cercano te hace recordarlo como si hubieras estado ahí.
Miles y miles de imágenes que poco ya se imprimen y que demuestran cabreos, alegrías, penas... en definitiva, memoria. Pero un recuerdo es mucho más que todo eso, lo comparten apenas una, dos o un puñado de personas y lo más bonito de ello es que rodea ambos lados de la cámara.