martes, 18 de noviembre de 2014

Todos locos sin razón aparente

Ya era hora escribir un nuevo día 18, una nueva parrafada, y la verdad es que poco queda por decir, poco que no se haya dicho en otra anterior y poco que no se intente demostrar cada día.

Me sigo preguntando como empezó todo, que cable se nos cruzó y cómo esos ancianos llegan a estar cincuenta años juntos habiendo hecho todo el uno por el otro durante años. Cómo al irse uno el otro muere de pena o sobrepasa su personalidad anteponiendo incluso, a la que un día fue su pareja y recordándolo cada día como si estuviera ahí y así no perder su recuerdo.

Por otro lado veo las parejas romperse y la gente derramar lágrimas por gente a la que dedicaron su tiempo, por quien se equivocaron o algo les falló. Intento compaginar ambos pensamientos, uno que me anime cada día y me de un motivo, una visión al futuro y otro que me meta el miedo en el cuerpo y ese punto de incertidumbre que le dé un poco de locura al asunto.

Estamos locos. No sabemos por qué reaccionamos así ni por qué lo hicimos cuando todo empezó y hasta hoy. Luchar por viajes, tragarte tus palabras, perderte cosas, aguantar lloreras, cabreos, incluso huidas y rumores y todo, ¿por qué? Por un nombre dicen pero en realidad no sabemos por qué si es de verdad, algo nos tira, algo que bien hecho y con la persona adecuada y por ella hasta depender de su brazo o sus piernas para andar.

La locura bien mirada es genialidad y por eso se nos ocurren tantas ideas tantas chorradas y de nuevo la pregunta, todo ¿por qué? Por una sonrisa diaria supongo. Necesidad, dependencia... felicidad, no sólo alegría. Un estado no un sentimiento. Un abrazo en el mar, aprender ambos, reírse, llorar, pasar hojas de un calendario... y ya van catorce hojas y mira yo sigo con las mismas preguntas y sigo sin saber por qué los conciertos no se disfrutan sin una compañía ni viajar donde antes, ni siquiera escuchar las historias de quien de verdad sabe de estas cosas.

O al menos esa es mi opinión y experiencia.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Todo comenzó con música

El título lo dice todo y a la vez no. Muchas se veces he escrito del pasado, del comienzo, y las que no, simplemente lo he pensado o comentado con alguien. Lo cierto es que la frase es cierta, durante la primera vista, dos besos, incluso primeras risas sonaban una batería, un par de guitarras, teclado... rock.
Lo mejor es lo que vino después en realidad; las primeras conversaciones entre músicos, los primeros acordes juntos... Cada concierto nuevo juntos es único, la diferencia es que ahora estamos en la misma fila, agarrados.
De rock, minimalista, glam metal, ska, celta, piano y por qué no cellos a ritmo de metal. Un año explosivo bajo los focos, entre el público. De cualquier forma, vestidos de negro, calados y zarrapastrosos o sentados en butaca con traje y vestido.
Quién sabe si algún día los micrófonos apuntarán a nosotros, seguramente a ti sí, antes que a mi; quién sabe si algún día la gente nos aclamará y cantará nuestras canciones o se quedarán con resaca post-concierto escuchando nuestros discos, como hacemos nosotros ahora. Quién sabe.

Por ahora yo debo superar mi timidez, tu seguir tocando en bares a cambio de un Cola-cao (que me encanta) o tocar juntos el uno para el otro en una pequeña habitación, dos guitarras, un piano, tu voz.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Tu nombre y poco más

He de decir que no me quedan borradores con tu nombre, que cada pensamiento incompleto se completa al verte, leerte, sentirte.

Hace un año las guitarras ya habrían dado el estruendo inicial, las luces se habrían apagado y una gaita a "marcha das meigas" habría enloquecido a un sudoroso grupo de hiperactivos fans.

Tu ahí detrás habiendo dicho sólo tres o cuatro palabras. Bajita, destacando el rojo entre la oscuridad y las sombras proyectadas por la gente; a media altura.

Risas aseguradas desde el primer día, de negro, rock. Un teclado y guitarras marcan la melodía y una batería y un bajo marcan los ritmos como un corazón enorme y, un bajo.

Podría escribir una entrada más hablando de aquel día, podría enorgullecer tal mágico encuentro pero de ti no sabía mucho, ni supe hasta después. Y poco a poco esta historia se irá narrando un año más tarde, un año después; a un año, increíble de lo que en otros escritos ya he hablado y seguiré orgulloso narrando.

Pues de locura se llenan los calendarios, y de risas y música, y así debe ser. Y dejaremos que vuelva a sonar el concierto esta noche como aquella y disfrutemos doce páginas más de calendario hasta recordarlo de nuevo el año que viene pequeña.

lunes, 28 de julio de 2014

Cantata de ti recibida

Sería difícil describir todas esas cuerdas que me atan a ti, todas esas prendas, esas telas que nos separan.

Bajo la oscuridad, tentando a la suerte. Frío, en verano. Cuerpos que arden demasiado y pegados deben  permanecer para no destemplarse.

No hay manta ya capaz de dar calor, no hay líquido capaz de calmar su sed. Desprenden sudores hirvientes, resecan sus cuerpos, se pegan, se unen.

Bajo una lluvia constante, ardiente, todo azulejo queda frío. El ruido calmado del agua al caer, cuerpos cantantes, melodías de placer.

Avanzando juntos, ascendiento temperaturas hasta casi fundirse entre sí. Divertirse entre sus pieles, sus caderas, la simpleza de los tonos opuestos de sus cuerpos.

Toda ebullición decrece y como no podría ser de otra forma, los pianos resuenan, los lienzos se tiñen y las guitarras traspasan los muros en modo, mayormente, menor.

No sabría que título poner a esta obra. Música sencilla entre dos autores complejos, propios. Díficil es como llamar a esta entrada sin llamarla con tu nombre, sin darte las gracias, y como cada paso, cada pisada, todo suma. Gracias.

jueves, 10 de julio de 2014

Soñando de día, viviendo "El verano"

Cada vez es más difícil mantener el silencio,
cada vez es más difícil contener todo el calor que rebosa entre nosotros.

Calor que supera este clima veraniego consiguiendo así que acabes destemplada.
No importa si hay miradas, ahora sólo pensamos en que miren para otro lado mientras creamos un mundo escaleras arriba, escaleras abajo.

Damos pasos de gigante mientras el tiempo avanza al mismo ritmo, y eso me gusta. Las risas no paran y algunas miradas las cargas de lujuria casi desde que llegas. Arrasas desde el primer momento con esa mirada tuya en la que siempre confié, y confío, y que a veces cuesta sacar.

Nuestros cuerpos ya son uno, las ropas sobran, no son ni siquiera niebla; podemos vernos a través de ellas y las apartamos con gran facilidad.

Será que ha llegado el verano y la sangre lleva una estación alterada, será que tu moreno se me ha subido a la cabeza, que el radiante sol de está época realza demasiado tu mirada o que enseñas mucha carne ultimamente. Serán los baños en pisicina y mar, el atiborrarnos a películas, viviendo juntos, soñando de día y desear la noche pasar, no la cama.

Añoro cuando añorabamos este momento porque, en parte, cada vez queda menos pero creo que hace algo más de 9 meses me fui a la cama y aún no me he despertado.

miércoles, 18 de junio de 2014

"Si ves que te caes..." "... me tiro contra ti"

Diez. En números romanos "X" dos "I", cruzados, unidos por el medio, iguales. Sujetan los dos de le base para no ceder hacia ningún lado y ambos desde arriba se miran el uno al otro. Separados, pues si sus labios se juntan forman uno, "I".

Diez. Un uno y un cero, "10". Cero que no vale nada remolcado por un uno y dándole su valor. Soledad combatida entre dos, cada uno tirando del otro.

Recuerdos sumados en dos calendarios con una casilla mensualmente marcada. La de un día como hoy.

Antes disfrutaba haciendo que me gustaba, solo. Ahora he ampliado repertorio y sólo lo disfruto a tu lado.

Tan iguales y diferentes a la vez. Dos edades, lo técnico y lo artístico, dos soledades en una, dos simples números apoyados, tirando el uno del otro.

domingo, 1 de junio de 2014

Temer como dolor aún futuro

Temo al verano. Tiempo, tiempo cargado de minutos que se suman en rutina. Telarañas.

Temo que se acabe toda alegría por culpa de la rutina. Repetir, repetir los bares, las calles, las cosas que hacer, dónde ir, dónde yacer.

Temo que te canses de mis ideas, de mis sorpresas. Sorpresas, sorpresas tan desgastadas que no dure  hasta una vida.

Pensar que esto llegará al final, debe y que te quedarás sin sorpresas, sin ideas, sin cambios. Rutinas y telarañas. Discutir debe ser nomal y malo no hacerlo.

Temo no poder seguir el ritmo que creo que debo marcar a cada día y que me quede sin ideas. Temo temer el dolor y duele saber que el temor me condiciona al actuar. Duele

domingo, 18 de mayo de 2014

A 8:00 meses del primer compás

Una melodía a dos voces no deja de ser una obra. Común, perdurable e interpretable por su creador durante un tiempo.
Un piano, una guitarra. Acompañamiento, ritmo, colchón el uno del otro. Cuando uno hace un solo, destaca entre notas agudas cargadas de felicidad o de rabia en tonalidades bajas.
No puede despegarse uno a tempos melancólico sin que el otro adapte su ritmo. Algunos músicos no necesitan ni mirarse para saber cuando van a cambiar. Otros no acaban poniéndose de acuerdo y en el momento oportuno alguno no entra cuando deben. Se suceden fallos, errores propios de cada uno que estropean la obra, y al final hay que parar.

Dos músicos pueden tocar juntos sin importar hasta qué punto cada uno es bueno. Y puede salir bien. No importa el estilo, aunque sí un poco los gustos para que al acabar la obra, al interpretar tal increíble final, deseado ya que sino no sería final, sino error acumulado que acaba en silencio mutuo, se den cuenta del trabajo bien hecho.

Se formarán callos, doloros quizás, pero positivos para seguir tocando cada vez más y mejor.

Si el tempo es demasiado rápido y no están unidos alguno caera y a veces no consigue reengancharse. Y demasiado lento puede ser monótono. Debe ser natural, incluyendo ambas cosas.

Algunos músicos, artistas del tiempo, de la vida, no necesitan ensayar; solo sentarse al lado el uno del otro y no acabar hasta que la obra acabe por sí sola y ellos la interpreten hasta el final.

Anda que si llegamos a ensayarlo seguro que no nos sale, eh pianista?

Enseñandonos a cada día, a cada compás desde que hace 8 meses nos subimos juntos a un escenario y comenzamos a tocar juntos. Lejos queda ya la Clave de Sol de esta pequeña gran obra, pero más aún las dos barras del final de nuestra partitura a puño y corazón.

domingo, 27 de abril de 2014

Un nombre en 5 párrafos

Caer ya no es posible, no del todo gracias al pilar mayor posible. Apoyado por el tiempo, reforzado por el paso de tal e invertido en un nombre cada día. Dar todo y recibir lo mismo o más. Saber que el valor de una persona reside en su pecho ca da día y, en caso concreto, saber que puede rebosar, superar a lo físico y romper toda ley que dicte que debe ocupar el recipiente que lo contiene. Pequeña la figura, desbordante de tal valor, de tanto sentimiento y arte oculto a su sombra. Superadora de toda expectativa previa si es que hubo alguna posible. Un nombre.

Encontrarse sentados, con el mundo detenido para ellos, más lento de lo que circula a su alrededor. Pueden gritar que solo ellos se oirán, pegados entre paredes de hormigón que absorbieron su amor, sus sentimientos y que los vieron crecer, unirse a cada vez que les aguardaban, ocultaban, protegían ante frío y miradas. Solo suyo, mirándose entre si a un palmo, viendo sus ojos fundidos casi como uno. Un nombre.

Leyendo en un banco, pintando, sentados o simplemente riéndose el uno abrazado al otro. Algo fuera de lo común dicen. Las ciudades superaron a los pueblos, se supone; pero al final lo común se resume a los mismo, un puñado de pastores guían a rebaños de gente, ovejas, indicándoles dónde pastar, dónde ir, cuando poder vestir o deben ser esquiladas, siguen moviéndose al unísono sin intento de lógica, pensamiento o razón. Pero siempre hay quien no pertenece a eso, quizás pasó por tales pastos, pero nunca fue oveja, no nació como tal, y al juntarse a un igual el aislamiento ante tal inocente, ingenuo rebaño es común, compartido. Un nombre.

Imaginar siempre es un problema cuando se está limitado, idealizar suele ser lo común y puede llegar a ser doloroso debido a tal peligro, y más si se hace solo. Plasmarlo en arte es efímero, apenas sin peligro; pretender vivirlo puede conllevar a un problema y los planes no siempre fructifican, y fracasan. Dos mentes implican tres límites, dos propios, uno común; y la ventaja del sustento, de que tras un posible tropiezo de cualquiera otro la sujeta. Muchas veces las palabras se escapan y quedan solo en planes, pero cuando salen de dos bocas conjuntas la felicidad siempre se alcanza. Un nombre.

Amar es demasiado complejo, y dicho a la ligera puede ser demasiado inútil, ilusorio, estúpido. Es por ello que conocer su significado, el cual no voy a revelar porque simplemente estaría describiendo el mío ya que es subjetivo, no es fácil. Muchos temen a tal palabra, a destinarle tal honor a una única persona, sí, persona; cabeza, cuerpo y corazón. Cabeza con quien compartir ideas y recuerdos, cuerpo cambiante y oxidable del cual aferrarse y corazón de quien enamorarse. Todo ello escrito bajo una figura, bajo un ser. Un nombre

Un nombre, ocultarte sería demasiado fácil y escribirte demasiado creído; déjese en término medio pequeña.

lunes, 14 de abril de 2014

Desde un paseo nublado imprecedible

Caminaba por la playa. De noche. Sentía la fría arena entre los dedos de sus pies y de vez en cuando las olas o apenas su espuma rozaba sus tobillos.

Llevaba horas, o eso le parecía, caminando de lado a lado mientras el tiempo pasaba lento. Pero el no se detenía, no se cansaba, debía pensar. Sumido en la oscuridad plena a causa del cielo nublado se comía la cabeza entre recuerdos pasados.

Estaba llegando al final de lo que pretendía él que fuera su última pasada. Tocó el muro y sintió el frío de su piedra. Se paró y resopló.
Continuó caminando.

Sabía que no le valía la pena caminar más, pensar más.
Se golpeó con una piedra y comenzó a sangrar, arrodillado.
Tras levantar la vista, una silueta.

Femenina, no muy alta, y aún a contraluz de la luna apreciable por sus anchas caderas. Lo primero que vió quizás, algo que le hizo mirar. Al pasar a su lado se tropezó de nuevo y sangrando llegó al final de la playa.

Volvió a tocar el frío muro, esta vez del otro lado de la playa, resopló.
Tras un rato parado comenzó a caminar, de nuevo pegado a la costa. No sabía por qué, pues le dolía mucho los pies a causa de sus tropiezos, de su distración tras ver tal figura en la noche y su consiguiente dolor. Pero se dedicó a dar un paso tras otro.

La figura volvía y poco a poco la pequeña caderona iba cogiendo nitidez y color. Algo les hizo detenerse y algo sacó de la tenue luz de la luna de una noche nublada, la luz sufiente como para que entre ellos mismos se deslumbraran.

domingo, 30 de marzo de 2014

Un motivo de dos

Miles de calles por recorrer, de caminos que seguir, de casualidades a ocurrir.

El otro día vi a un hombre mayor paseando a buen ritmo a su perro. Le vi pasar una y otra vez por delante de mi. Podía girar donde quisiera e ir donde prefiriera pero ss limita a dar vueltas alrededor de una plaza circular una y otra vez sin parar seguido de su pequeño amigo.

Seguramente ese hombre vagó por varios lugares hasta encontrar esa rutina.

A veces hay algo que hace cambiar la propia, una idea. Un sentimiento que nos hace salirnos de vagar a nuestro triste gusto a estar atados a una rutina constante.

Cuesta cambiar tus cosas, aprender una nueva dirección. Dicen que somos iguales y lo mejor es que casi consiguen llevar razón. Iguales de guatos pero muy similares a la hora de pensar. Si ahí fueramos iguales chocaríamos con un yo constantemente, de ahí que al no ser tan idénticos sea tan perfecto.

Hay gente que las rutinas le cansan y agobian, que girar en torno a algo común y concreto les acaba superando. Y eso es porque no miran atrás y ven que la compañía les sigue, si no es así esque no eligieron bien sobre el qué girar, perseguir, y quién debía acompañarles en tal viaje diario.

Cualquiera habría dicho que ese par era extraño, sólo ellos comprendían sobre que giraban y los demás no lo acabarían de entender. Ni si quiera yo lo hacía pero sólo puedo asegurar uma cosa:

"A pesar de todo yo a ese hombre le vi feliz".

lunes, 17 de marzo de 2014

Felicidad como rutina

¿Cursiladas? Seguramente. ¿Chorradas? Por supuesto. ¿Risas? Aseguradas a su lado.
Medio año de alegrías, de sonrisas, de ti.
Medio año desde que dos palabras cambiaron toda posible que ha salido detrás, todo gesto, todo momento compartido con la soledad, la cual has reemplazado.
Creando un diccionario cada día y escribiendo una biografía a cada segundo, ambas con dos autores.

No hay día que no aprenda algo nuevo, o eso dicen, en mi caso de ti.
Escribir algo cada mes y ya no saber qué decir, porque a veces las palabras no salen, porque la felicidad es más difícil de escribir que la tristeza, porque vale más demostrarla día a día.

Envidian los que no saben elegir, los que no piensan cada momento en un nombre, los que se piensan que es pasajero. Comprometerse tan pronto les equivale a terror mientras eligen carreras para toda la vida. El problema es que esta carrera piensa y como tal requiere asistencia diaria y luchar por no suspender ninguna asignatura (yo creo que es la única en la que me he entregado día a día). Siempre es difícil elegir, pero siempre la elección debe ser la que te guste aunque requiera tiempo encontrarla, y en este caso que dos tengan que realizar ese pensamiento, esa elección puede ser un problema.

La alegría no es más que un simple y efímero sentimiento, mientras que la felicidad es un estado, una sensación constante conseguida al hacer lo que te gusta, al ver que piensas lo mismo que esa persona y que las obligaciones, ceder y escuchar son la base. Suena muy a chapa moral pero no es didáctico, es un hecho. Algo aprendido durante las últimas 6 páginas de mi calendario y de lo cual se aprende cada día un poco más.

Podría añadir mil cursiladas, mil frases de canciones o momentos a recordar pero solo se me ocurre una, "Gracias".
Porque esto solo lo puede escribir uno pero vivirlo es cosa de dos, a ti.

martes, 4 de marzo de 2014

Dos caras ocultas entre un lunes de carnaval

El calor de dos cuerpos desnudos.
El arte de dos en lienzos de piel.
El placer en un baile conocido por ambos.
El amor corriendo entre dos torsos pegados.

Sinceridad llorosa a un palmo de distancia.
Felicidad en dos caras pintadas entre ajenas asombradas.
Soledad nocturna entre dos manos cruzadas.
Ingenuidad en aquellos que no son como ellos.

Caminan dos iguales entre muchos iguales. Irónico que no puedan hacer honor al disfraz que representan porque este se arruinaría. Visten de lo mismo y algunos se preguntan si de verdad están tan unidos incluso les intentan separar. Se opone la luz de la noche a sus caras blancas, se ríen entre ellos de quienes se ríen de ellos. La gente se vuelve amable, gente que les ve cada semana y que ellos ven cada semana y ni siquiera se miran.

Suena el rock por sus esquinas y no gritos bañados de alcohol. Mantienen su rutina aunque les rodee la locura, ellos gozan de tranquilidad aunque se oigan gritos y guitarras, aunque la luz sea oscura y solo se reflejen sus caras. Separados de todos y rodeados por ellos, obviamente exagerado.

Podría decirse su mejor carnaval  sin siquiera saberlo todo, solo ellos lo saben y cada uno piensa:
"el mejor carnaval, el mejor a su lado"

martes, 25 de febrero de 2014

Canción bucle desde tu garganta

Me pregunto por qué hay canciones que un día se te quedan en la cabeza.
Que las escuchas una vez por casualidad y todo el día se repite practicamente hasta que otra ocupe su lugar.

Las teclas blancas me recuerdan a ti, el brillo del marfil, madera y barniz.

A veces no es necesario escucharse a uno mismo para saber que está sonando bien. Miras las caras y te aventuras a lo que sea, cierras los ojos y te sumerges en la atmósfera. Un micro clima creado por unos focos y muchas notas, cada uno toca lo que siente y a la vez con una pequeña mirada sabes lo que los demás están pensando.
El virtuosismo destaca y a veces otros quedan de lado, pero más vale que no callen pues su ausencia haría caer todo por su peso.

Esas canciones que se quedan em un bucle son fruto de cada uno de sus instrumentos, de sus músicos; y muchas son fruto de recuerdos.
Tener una que no quieres tener en la cabeza puede ser la mayor tortura del día y si, al contrario, evoca buen recuerdo un placer constante.

Estos días de tu ausencia te me cruzas en mi sueño cada noche y resuenas en muchas canciones, oigo tus teclas ser pulsadas y tu pedal chirriante no para de pasarme por la cabeza.

Hoy el futuro está a un día menos de ser presente, a penas dos; de volver a dar paseos por la costa, de invadirme de tus sonrisas y de que esa canción que resuene en mi cabeza cada día sea tu voz, grave mañanera y placentera durante el resto del día como una obra con varios movimientos.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Pequeño libro de tapa dura

A veces se busca un libro concreto cuando vas a una librería, otras veces lo encuentras en la zona de ofertas; parece que son despojos que nadie quiere, otras veces son fruto de recomendaciones.
La casualidad se da cuando parece que te lo encuentras por la calle, cuando lo encuentras de repente y, he de confesar, que son los mejores.
Uno grande es difícil, mucho dibujo y poco contenido. Pero los más difíciles son los pequeños, retienen más intensamente sus palabras y lo hacen más profundamente.
A mí se me presentó y me dejó leer de sí casi sin preguntar. Entrar a su relato, a su historia, hasta el punto de verte escribiéndola también desde más de cinco meses. Al parecer se intentó abrir varias veces y apenas se consiguió, al parecer conseguirlo no es tan fácil, es de tapa dura.
Aparentemente fría, indoblable, ni bajo la lluvia se reblandece.
He de decir que comencé a leer ese libro y estoy enganchado y no lo dejaré hasta que no lo acabe.
Se ve desgastado, apaleado, reprimido, encogido, ha padecido y sufrido pero no por ello no merece un hueco en una estantería vacía, un lector diario que le dedique tiempo.
No opinan como yo, quizás la culpa es mía, debería llamarme egoísta. Egoíst por luchar por lo que más quiero, con lo que más disfruto; el placer de su lectura y lo que forma su boca y acompaña una carcajada.
A veces no hace falta buscar esa sonrisa, única, sino un apoyo, un hombro, compañía, un abrazo. Un hueco en una estantería.
No hace falta dar razones sino acciones y antes de que pienses la palabra, a ti.

jueves, 13 de febrero de 2014

Monstruos debajo de la cama

Saber que cae la noche y la mente comienza a pensar, que al tumbarse una noche más las lágrimas corren por su rostro, las paranoias surgen, son eso, paranoias.
Ve cosas que son invisibles y preocupaciones que otros no tienen, cosa solo de dos y claro, si un corazón tiembla el otro empatiza.
Imagina pensamientos ajenos, la oscuridad la puede y la culpa se encuentra a 8 kilómetros de impotencia.
Podría vencer a su cabeza, pero tapa su luz con las sábanas. Es fuerte, lo sé.
Transcurren mis noches medidas por el contador al refrescar páginas, al ver su última conexión.
Deseando no leer esas dos palabras: "en línea". Deseando que esté descansando, que se repitan es su cabeza palabras que venzan su paranoia, que oye de mensajes ajenos.
Sufre, ve el final, no lo desea. Esto acaba de empezar, queda todo porque aún no se ha escrito ni lo.más mínimo. Lee y sabe escribir, vive un libro que escribe cada día, un poquito uno, otro poquito otro.
Un libro que comenzó a ser abierto no hace mucho, que casi no posee ni título porque aún no hay con que escribirlo, que carece de índice, repleto de hojas pidiendo ser llenadas y que, aún siendo muchas, seguro que faltaran.
El libro se creó con tapas duras, las plumas escriben con la misma tinta.
Aún no se ha escrito el libro y ya está pensando en el final.

miércoles, 29 de enero de 2014

Sombras sobre un espejo.

A veces parece que vivo al lado de un espejo. Un espejo de emociones, de mentes de sentimientos.
No refleja cuerpos ni figuras aunque mientras uno refleja su arte con una mano, el otro lado lo hace simetricamente.
Sentados al lado, en bancos que cuidaron mañanas soleadas de corazones solitarios, dibujando, cada uno con su estilo.
Se escuchan risas y carcajadas que tapan lo que antes era primer plano, el ruido de una ciudad en movimiento, el silencio de la soledad.
Un ambiente que solo se crea cuando están juntos.
Si uno es feliz el otro lo es, si uno está triste el otro lo levanta mientras la esquiva la tristeza empática que intenta tumbarlos a ambos, y si uno enferma... Si siente frío al salir al mundo, al soltarse de horas en sus brazos...
A veces piensan igual, a veces se sienten igual, a veces solo continuan gracias al espejo que los mantiene unidos, que desde entonces lo hizo.
Suerte que el espejo no apareció de repente sino que se hallaba en su interior de siempre y la unión de ambas partes lo hace irrompible.

lunes, 20 de enero de 2014

Diario múltiple

Hace no mucho me encontré un pequeño libro, la verdad, no costó mucho abrirlo.
Un libro que comencé a leer sin darme cuenta, un libro que no tardo mucho en convertirse en diario y ahora lo escribo a su lado.
Un diario de dos.
Valoras la compañía, en leer que la historia se escribe entre dos plumas, diferente tapa, misma tinta.
Saber que aunque una quiera arrancar una hoja la otra continúa escribiendo la historia. Que la compañía es lo mejor que hay y no importa el autor ni el lugar donde se escriba ese boceto vital sino la pluma que escriba a tu lado y siga dibujando para que tú tenas que reengancharte, sino ella tira de ti hasta que te pones a su altura.
De ahí que pase lo que pase los momentos secos y lacrimosos sean breves, de ahí que la historia continúe.
Ni enfermedad, ni distancia, ni tristeza, felicidad, alegría... ambas siguen escribiendo y se entrecruzan sin parar.
Saber que solo una dibuja con su tinta, con su toque personal y al tempo a tu lado, en un único diario, unión de tintas, unión de almas.

Ojos entre una pantalla.

Gafapastas al otro lado de una pantalla, voces impulsivas de amor contenido y añoranza.
Añoranza de sentirla, se la ve al otro lado, fruto de una cámara, alegre, a veces triste, podría estirar la mano pero nunca alcanzaría a tocarla.
Duele.
Hace las veces de espejismo, de fruto prohibido que te tienta a ser probado pero desde lejos, a varios kilómetros de hecho.
Se muestra feliz porque sabe que estás a su lado, a veces te enseña su arte, te muestra como dibuja o como saber pulsar un puñado de teclas que tú, cuanto más escuchas, te das cuenta de que es un hecho inalcanzable que nunca llegarás a conseguir.
Mejor, al final quién quiere escuchar una canción de verdad sí, disfruta tocándola si es capaz, pero más aún si la escucha de autor. Es mi caso, cualquier obra que fluye entre sus dedos, teclas y martillos que pulsan teclas se convierten en ganas de abrazarla e implotarla, corazón con corazón derretidos, formando uno.
Meses van ya desde el comienzo y en su ausencia cercana que mínimo que verla al otro de una pantalla y poder pasar el día, la tarde o la noche debatiendo de programas, música o riéndonos a carcajada limpia.

lunes, 13 de enero de 2014

Imagen que vale más que palabras.

Por un momento el calor se te va, se detienen los latidos y te recorre un escalofrío.
Miedo. Dolor.
Suena de repente, no es novedad.
Lo malo es cuando algo pasa y no le ves sentido pero lo peor es cuando por un momento sientes que está pasando de nuevo.
"Sigue leyendo" te dice, pero el miedo se apodera, intentas pensar, "¿por qué aprendería a leer?, ¿no digas que es por mí?"
Resulta ser falso, el shock ahí queda, la sangre está coagulada y notas que has perdido algo, calor.
Experimentar que pasaría si volviera todo al antes, a ser aquel anónimo que apagaba las luces al pasar.
Te planteas qué pasaría si el motor decide irse, temes, sufres.
Al final se resuelve como la última vez, la duda y la oscuridad se resuelven al poder admirarla, su sonrisa. Como la última vez.
Sabes que aunque te surja la duda seguirá ahí.

domingo, 5 de enero de 2014

Delirio sobre una cuerda

Estar sentado, sin saber qué hacer, sin saber en qué pensar, sin saber si pensar porque ella no sale de la cabeza.
El amor no deja de ser un suicidio en el que se atan dos corazones que comparten alegrías, tristezas..., al menos el de verdad. Puede sonar a estar anclado, muchos piensan como tal y temen eso, el problema es cuando te atas a un peso muerto y no a una mente que camina contigo.
No es mi caso.
A veces veo que la cuerda se va a romper solo porque por un momento se dobla, a veces veo que se aleja e intento tirar de ella, la cuerda.
¿Hasta cuando?
Tengo claro a que me enfrenté cuando até mi cuerda, porque sí, solo hay y debe haber una, estúpidos son los que van atándose sin juicio alguno. No seré yo quien la corte, no seré yo el suicida que en vez de disfrutar la sonrisa, la felicidad, y el placer de "volar" juntos desperdicie la oportunidad.
A veces no importa quien vuele a tu alrededor sino si si la cuerda sigue atada.
Espero que el otro extremo no sea cortado, no paran de repetírmelo y confío plenamente, pero ahí está el temor, intento usarlo a mi favor y en vez de acobardare dar razones para no se cumplan mis miedos.
A veces no hay que temer a la sombra, y mucho menos si va atada a la luz de su sonrisa, que es única.