martes, 8 de diciembre de 2015
(No) Cambios
En folios y con tapa blanca, con dos cervezas.
No creo que se haya puesto fin a una etapa, tampoco creo que vayamos a iniciar una a estas alturas (en lo que a escribir se refiere claro).
Siguen sonando guitarras y teclados. Se siguen manchando papeles y lienzos. La cerveza, el té y los batidos siguen no decaen cada semana.
Cada días más fuertes, más fríos y más vestidos de negro. Con nuevas ambiciones e inquietudes.
Querría escribir mejor. El pasado es pasado. Quien se aleja al parecer marcha y algunos sufrimos de su ignorar. Pero el todo-terreno ruge y seguimos buscando conciertos con la música a tope.
No me cansaré de llevar pasajeros atrás pero desde luego nadie será mejor copiloto.
jueves, 6 de agosto de 2015
Un porqué que se sabe, que se ha de decir
Ya está dicho.
Porque estuviste. Porque te fijaste.Te preocupaste.
Lo sabes.
Por el rock que sonaba. Por el que suena. Por ese piano y esa guitarra.
Parece un anuncio de televisión.
Por tus colores. Por mis sombras. Por nuestras espaldas.
Un par de horas cada semana mínimo.
Por las pelis de miedo. Por las frikis. Por las sagas largas.
Tiempo en un sofá.
Por lo que no se puede escribir. Por lo escrito. Por esos libros.
Sólo palabras.
Qué decir que no suene. Qué decir que no manche. Qué decir que no dure.
Cerveza o batido, tú eliges, pero dos cabezas ven distinto.
Cerveza o batido, una mesa y dos sillas, aún un pañuelo (otro color), negro y risas.
Música.
Tú.
miércoles, 29 de abril de 2015
A un pozo al que hacía mucho que no caía
Hacía demasiado que no escribía. No te echaba de menos, tenía un nombre con quien llenar mi tiempo. Hoy recurro a ti por necesidad, ajena y quizás propia.
En ti he reflejado mucho y volveré a hacerlo, en ti he desplegado penas y penurias, incluso recuerdos y alegrías. Pero aquí estamos de nuevo.
Recuerdo cuando hablábamos de pañuelos rojos y escalones, recuerdo cuando había luces nocturnas o resacas notables. No te echo de menos.
A veces creo que debería volver y otras creo que para qué. Formulo mal las preguntas, quizás sea "por quién" la correcta. Tengo ese nombre, ese nombre del que tanto te he hablado, del que hace mucho que no te volvía a hablar.
No te echaba de menos, pero sabía que algún día volvería a ti; y puesto que los nombres leen estas cosas he de dedicarte, a ti, papel virtual, hoja en blanco y negro; pozo de pemsamientos, qe estos ojos que te leen no son míos. Llevan ese nombre desde hace años y parrafadas y hacía mucho que no os volvíais a ver, y seguramente no tarde tanto en volveros a presentar, perp mi tiempo aún sigue alejado de aquí y allí vuelvo.
A ella, a esos ojos que leen esta carta, a ti.
lunes, 2 de febrero de 2015
Tu luz de flash al pasado es presente de nuevo
La oscuridad tira con fuerza, es grande, más que un punto de luz.
A veces alguien debe recordarte cómo eras, cómo eres en realidad; sólo alguien que es tú todos los días sabe tanto o más de ti que tú mismo.
Quién iba a decir que aquellos grupos raros, pianistas no clásicos y demás músicos los compartiríamos algún día; hace frío y leer en la calle es una opción difusa, y ¿por qué no en un bus? Una nota está mal tocada cuando no es la correcta o no está sentida, y los fallos se leen mejor entre dos sobres de colacaos.
Se han olvidado las camisas militares, los libros en el bolsillo y las piedras a la espalda; eso se piensa pero en realidad ahí sigue todo. Es 2 de febrero y sí, cambiamos, pero es normal si convives con otro yo todo el día, ¿no?
Inconexiones y cambios con tu nombre
He te a ti escrito miles de palabras, y aún no me siento satisfecho, incluso la mayoría no me gustan, incluso algunas me duelen. Cambio o evoluciono, qué más da si sigo escribiendo mal y poco, al menos es a ella, es a ti.
Hasta aquí puede sonar a pastelada aburrida, yo iba a escribir un libro, para dos, sobre tí, y ahí se ha quedado.
Demasiada música en mi cabeza, sobrecarga de tus mensajes tal vez, a penas páginas de libros ahora; cambio total, menos oscuro, más tuyo. Un nuevo horario, desde despertar y cruzar mínimo cuatro veces el río a verte sonreír, desde un colacao hasta un billar, lágrimas y casi perderte. Cerveza, madera, risas y tú al piano; siempre música.
Debería apuntar todo lo que me sale en una libreta, pero aún está en blanco, algún día la acabaré y volverá a las manos de quien la tiene ahora, llena, suya.
En reposo, no apagado
Tengo que tirar de la recámara porque ultimamente no sé que escribir, no sé cómo y el sobre quién, se lo intento demostrar.
Casi no tengo ya frases sobre las que hacer una parrafada aunque tenga motivos y destinos que merezcan e inspiren. Antes todo era fruto del odio o la tristeza, del temor. Inspirado por mi autor del momento y musa por quien escribir.
Me es traumático y doloroso saber que aun conociendo amor, mi lugar de frases oscuras, peculiares y propias, según dicen está en reposo, no apagado. No me gusta saber que alguien espera cartas que yo no escribo, que no puedo. Quizás he cambiado, me he exprimido o el fin de mi lugar de desahogo haya llegado.
Una vez más sólo se refugiarme en lo triste y en la soledad cuando tras saltar de mi cama mañana encontraré por quien tanto he escrito, escribiré y cuyos ojos no dejan de sonreir cuando por casualidad consigo que, a su ver, quede bonito.
jueves, 8 de enero de 2015
Miedos que no articulan palabras
Muchas veces me voy a la cama con voces que me abruman. Es curioso como mi propia cabeza habla sin salir de mi una sola palabra.
Las voces llevan en la punta de la lengua muchos recuerdos, frases... o cosas que me han dicho, cosa que pienso que me habrían dicho o dirán.
Odio las voces que solo hablan del futuro y de lo que debería hacer, me dan miedo; sobretodo a la incertidumbre. Sé que se aquí a unos meses sólo oíre esas voces en mi cabeza, quizás gran parte del diaria.
Quizás acabé en una habitación leyendo y estudiando día y noche y a veces luzca una pantalla a muchos kilómetros de mí.
Acabaré odiando esas cuatro paredes y puede que llegue un punto que ya todas las voces me suenen a mí.
Sólo hay una voz que espero nunca olvidar, la tuya.