domingo, 28 de septiembre de 2014
Todo comenzó con música
Lo mejor es lo que vino después en realidad; las primeras conversaciones entre músicos, los primeros acordes juntos... Cada concierto nuevo juntos es único, la diferencia es que ahora estamos en la misma fila, agarrados.
De rock, minimalista, glam metal, ska, celta, piano y por qué no cellos a ritmo de metal. Un año explosivo bajo los focos, entre el público. De cualquier forma, vestidos de negro, calados y zarrapastrosos o sentados en butaca con traje y vestido.
Quién sabe si algún día los micrófonos apuntarán a nosotros, seguramente a ti sí, antes que a mi; quién sabe si algún día la gente nos aclamará y cantará nuestras canciones o se quedarán con resaca post-concierto escuchando nuestros discos, como hacemos nosotros ahora. Quién sabe.
Por ahora yo debo superar mi timidez, tu seguir tocando en bares a cambio de un Cola-cao (que me encanta) o tocar juntos el uno para el otro en una pequeña habitación, dos guitarras, un piano, tu voz.
sábado, 6 de septiembre de 2014
Tu nombre y poco más
He de decir que no me quedan borradores con tu nombre, que cada pensamiento incompleto se completa al verte, leerte, sentirte.
Hace un año las guitarras ya habrían dado el estruendo inicial, las luces se habrían apagado y una gaita a "marcha das meigas" habría enloquecido a un sudoroso grupo de hiperactivos fans.
Tu ahí detrás habiendo dicho sólo tres o cuatro palabras. Bajita, destacando el rojo entre la oscuridad y las sombras proyectadas por la gente; a media altura.
Risas aseguradas desde el primer día, de negro, rock. Un teclado y guitarras marcan la melodía y una batería y un bajo marcan los ritmos como un corazón enorme y, un bajo.
Podría escribir una entrada más hablando de aquel día, podría enorgullecer tal mágico encuentro pero de ti no sabía mucho, ni supe hasta después. Y poco a poco esta historia se irá narrando un año más tarde, un año después; a un año, increíble de lo que en otros escritos ya he hablado y seguiré orgulloso narrando.
Pues de locura se llenan los calendarios, y de risas y música, y así debe ser. Y dejaremos que vuelva a sonar el concierto esta noche como aquella y disfrutemos doce páginas más de calendario hasta recordarlo de nuevo el año que viene pequeña.