domingo, 26 de mayo de 2013

Desvarío nocturno

Cuando el gesto supera el cariño y y tu abrazo enreda y atrapa de por vida.
Una obra, tú.
Una canción, tu voz.
Un clima, tu aliento.
Un animal, tu pelo.
Cuando tú superas mis empirismos y eres mi razón.
Un color, tus labios.
Un músculo, tu amor.
Bienaventurados decían.
Aventura es haberte conocido. Bien es vivir a tu lado.
Arte vi salir de ti; con grafito, a tecla entonada de desván, en imagen de valor que más de mil plevellas.
De noche, de día. Lloviendo con sol. En verano o en invierno. Aquí o allí. Con chandal o traje.
No importa el cómo, cuándo, dónde; sino tú.
Siempre encontrarás a alguien porque lo mereces. Yo ni importo ni me importo. Sólo tu felicidad.
Si vuelvo por la costa a mi memoria vendrás tú.
A algunos dolerá, otros quérran olvidar pasados; pero el recuerdo ahí está, ahí estás.
No me duele tu ausencia cuando me entero de que te hayas feliz. Entonces, mi corazón emerje y late a ritmo de música celestial (la que lleva tu nombre) y deletrea en morse por ti.
Porque aunque de muchos mundos te adueñes siempre lo harás del mío.
Porque por muchas espinas que tenga una rosa siempre será una rosa. Saber que pincha es lo que lai hace especial y por eso se la quiere pero... ¿cómo dar una rosa a una rosa?
Pinchas dueles y dejas de lado. Pero siempre se te estará esperando, porque aunque el infinito sea inalcanzable siempre se puede pensar que se toca, se siente, se quiere, existe.

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