Cada vez es más difícil mantener el silencio,
cada vez es más difícil contener todo el calor que rebosa entre nosotros.
Calor que supera este clima veraniego consiguiendo así que acabes destemplada.
No importa si hay miradas, ahora sólo pensamos en que miren para otro lado mientras creamos un mundo escaleras arriba, escaleras abajo.
Damos pasos de gigante mientras el tiempo avanza al mismo ritmo, y eso me gusta. Las risas no paran y algunas miradas las cargas de lujuria casi desde que llegas. Arrasas desde el primer momento con esa mirada tuya en la que siempre confié, y confío, y que a veces cuesta sacar.
Nuestros cuerpos ya son uno, las ropas sobran, no son ni siquiera niebla; podemos vernos a través de ellas y las apartamos con gran facilidad.
Será que ha llegado el verano y la sangre lleva una estación alterada, será que tu moreno se me ha subido a la cabeza, que el radiante sol de está época realza demasiado tu mirada o que enseñas mucha carne ultimamente. Serán los baños en pisicina y mar, el atiborrarnos a películas, viviendo juntos, soñando de día y desear la noche pasar, no la cama.
Añoro cuando añorabamos este momento porque, en parte, cada vez queda menos pero creo que hace algo más de 9 meses me fui a la cama y aún no me he despertado.
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