¿Y si la cagas y no te queda más que mirar a un folio en negro sin poder borrar lo que a él no le compete?
¿Y si se dejan de oir las únicas risas de la clase?
¿Y si en el caballete no se manchan rostros, no se dibuja el valor que ella tiene?
No se la ha oído decir que se le ha olvidado el amoniaco, que feo le está quedando el lienzo, ingenua.
Duele, duele que no haya copiloto, que esas canciones no suenen, que no se le iluminen los ojos al oírlas mientras las farolas iluminan su cara al volver a casa.
Falta la copiloto, caballete vacío. No fui a tiempo
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