sábado, 15 de diciembre de 2018

La razón de un "sabía"

Las horas pasan sentado aquí y allá. Sale el día y cae la noche, cerveza en mano en cualquier lugar.

Hace años era mi rutina y la rueda se acerca de nuevo. Le he puesto una barrera, la razón de un "sabía". Era cómodo estar así. Ya tenía mis valores y sabía que me deparaban las horas. Entonces llegaste y lo cambiaste todo. Despertar no era lo mismo y acostarse llevaba tu nombre. Una brecha en mi vida que dio la vuelta al tiempo verbal y lo hizo pretérito.

Yo sabía estar solo.

Hay quien lo ve necesario por el futuro y esas cosas, pero es muy fácil recaer en un colchón en el que ya dormiste y conoces su comodidad. Ahora mi cama es otra, me he mudado de hogar y aun con sus grietas no puedo evitar llamarlo casa.

He visto la rueda acercarase y no la comprendo, la tengo miedo. Cae la semana y me veo sentado diciendo: "yo sabía cómo funcionaba ésto". Le he puesto un muro a esa rueda y el verbo no puede ser presente, porque eres la razón de dejar todo aquello atrás. El motor irracional del amor a la compañía. Mi pasión por poder decir la palabra familia y saber que no es aquella con la que nací. No es más que una reflexión en bajo amplificada con un micrófono y escuchada en susurros, pero te agradezco los nudos que traes contigo, las preguntas y, sobre todo, las respuestas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario