Desde el móvil no se ven igual, son más frías. Luminosas, pero artificiales.
Los del abanderado hablaban de volver a volver y así ha sido. Llámalo mariposas, llámalo obsesión. Obsesión que no deja dormir y que cuando lo permite se mete en tus sueños. Una obsesión que hace sonreír de alegría, de anhelo; y que mira atrás y me ve pequeño.
Colgados entre árboles o cerveza en mano. Mano a mano. Alejados del mundo que te pide tapar tu color de piel y ocultar tu mirada tras unos cristales.
Pensaba que te había dicho adiós, pensaba que te había dejado atrás y te había perdido; parece ser que no ha sido así y sé que es una herida ahora abierta. Pensaba que te había dicho adiós y ahora sé que eso es bueno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario