Siento un deseo que me embriaga y se acentúa embriagado. Que busca las grietas y rendijas que intento negar, pero que tu calor dilatan. Que me da malas resacas y me hace cuestionar si la culpa fue mía por pasarme de líquido o si en realidad tengo resaca de ti.
Siento un deseo que sé que es un espejismo que he de ignorar. Que escucha melodías y se ha hecho fan de ti y tus maneras. Que me hace mal estando bien, y joder qué bien sienta.
Siento un deseo que se olvida de que eres canto de sirena y que aunque hoy me estira el brazo y no te roza, me hace creer que estás cerca. Un deseo que ya sé que hiberna y que tan pronto amenece vuelve a dar guerra en mi cabeza. No espero a que seas el martillo que saque un clavo, sólo espero poder abrazar ese deseo y, al menos, poder darle una cama y asumir que, lo quiera o no, somos compañeros de azotea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario