domingo, 28 de diciembre de 2025

Fin de un eclipse lunar

Quizá se haya tardado, pero nunca es tarde.
Bocabajo e iluminado. Deslumbrado por tu luz antes de cada amanecer. Viviendo ese giro teatral que lo cambió todo hace un par de páginas de calendario y que cierra un año revolucionado cual F1, un final marcado por el comienzo y los cambios.

Dejando de gastar en pantallas ajenas, viviendo contigo sin horas, bajando la cuenta a puro disfrute.

La primera de mis curiosidades. La primera en saberlas y quien me descubre una nueva cada día envuelta en risas y fuertes carcajadas. Que me hace escribir Madrid con ganas de más, como a tanto cantante fantoche.

Un regalo sobre dos patas, bajo el agua o a cuatro ruedas, en línea o en paralelo. Que marca puntos en nuevos mapas que no entienden de fronteras y no hablan de provincias o países, solo de lugares. Aquellos pasados o por descubrir. Lugares donde comer, donde disfrutar y donde abunde la nocturninad y emanen los recuerdos.

Un broche que refleja mis ojos verdes con su sonrisa y que hace las noches de diciembre más frías que nunca en la distancia. Que ha devuelto la confianza, exprime mi alma y aglutina el calor bajo las sábanas en una palabra: Equipo.

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