sábado, 4 de enero de 2025

Nuevo diario, misma tipografía

He cerrado la tapa de un diario que temo volveré a abrir. He cambiado ya dos veces de calendario sin separarme de él y al fin me atrevo a colocarlo en la estantería, entre decenas de ficheros que el tiempo hace desaparecer. Fotos, frases, lugares, preguntas y sonrisas.

He perdido tu nombre en algún punto entre Pirineos y Valladolid. Entre la nieve y el río, pero aún queda hueco en blanco para una firma.

Te escribo con remite, pero sin destino.

Quiero enseñarte esta ciudad entre niebla y cencellada. Hacer cola para comer castañas de caseta de metal. Quiero descubrir la plaza taurina atrapada por la salvaje naturaleza de cristal, conseguir un asiento al sol en terrazas sin mirar listas en pizarras. Dudar contigo de la temperatura entre el ladrillo y caudal que fabrica el frío. Entre el adoquín que resiste cuarenta grados.

Ver los mil ojos que observan emplumados rodeados de verde y gris y la curiosidad pelirroja que baja de los árboles. Beber una cerveza y jugar al billar. Que la cerveza lleve casco de astronauta y al billar lo rodee la voz de Robe, Koma, Rosendo o Kiss.

Ver a Kafka entre Berlín y el garito Bizarro. Ver las murallas del pasado y las piedras que levantaron reyes antes de comer lo que da esta tierra de amarillo. Recorrer el laberinto donde aprendí y, por qué no, escuchar melodías en lugares que un día lo tuvieron prohibido.

Nuevo diario, distintas tapas y misma tipografía firmada por la rúbrica que un día brilla y varios se siente oscura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario