Paradógicamente sé que saldré más confiado, pero ya solo hay un constante porqué en el aire. Una duda recurrente que cuestiona actos, sentimientos, que duele. El amor torna rápido en odio y vuelve a ser amor no correspondido. Propio y ajeno. No ser como querer ser, como deber ser, cuando deber ser. Sin repetir exactamente el mismo punto, sí el mismo resultado.
No hay victoria, no brillan las gemas. Ni enteras ni a medias. Ya empieza a completar los dedos de una mano y el muro suma un ladrillo, y las grietas se agrandan. Demasiadas decisiones en poco tiempo y pasos hacia delante en firme que culminan con un portazo y empujón hacia atrás. Seguramente en este falso período vacacional la mañana de mañana será más lenta.
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