El paisaje se sorprendería al vernos. Puede que hablara en otro idioma y algo viera a nuestro alrededor. Que tras una sonrisa quisiera inmortalizar el momento. Para nosotros no sería ajeno vernos bajo la Luna allí, jugamos en casa.
Atravesaríamos jardines y arenales que nos llevarían hasta el Bósforo. Tendríamos que comprar víveres, quizá algún objeto chamánico para acompañar el viaje.
Beberíamos cerveza durante horas o habríamos de exprimir un saúco para calmar la sed. Una parada en un pequeño alfeizar nos separaría del mundo. A un lado, nuestras ganas de escuchar jóvenes historias. Al otro, todos los demás. Y nosotros en medio contándonos batallitas veraniegas. Cambios, miedos, anhelos y oportunidades.
Un viaje rodeado de música. Invadidos por ella veríamos al mismísimo Baco encarnado derramarse una copa de vino a pecho descubierto. Buscaríamos a la cenicienta que perdió sus botas rosas de plataforma entre barbies asesinas. Mil aventuras en apenas unas horas.
Se nos haría tarde y acabaríamos de nuevo en tu portal donde la realidad volvería a golpearnos. Tan cotidiana como un tendedero robado, tan fría como la primera noche de septiembre y tan ferviente y pacífica como un comienzo ¿Querrías repetir?
No hay comentarios:
Publicar un comentario