¿Será tan fácil de captar como lo ha pillado la I.A.? ¿Harán falta solo tres meses leyendo un diario de ideas para hacerse una fotografía de esta cabeza?
"De fondo más que de forma", "Selectivo y cauto al principio" "Fiel y estable cuando confías", "Reservado emocionalmente al principio"... Se le ha olvidado decir "Síndrome del impostor" en alguna parte. Y desconoce los últimos saltos veraniegos a piscinas vacías. Quizá habría añadido pues "Decidido", "Atrevido", "Confiado"... Se habría equivocado, ¿o no? Igual lo merecía aunque no fuera ni el lugar ni el momento para hacer un chapuzón y compartir el baño.
¿Acaso es tan fácil ser predecible? Y, ¿es eso un problema? ¿Existe un freno de mano echado inconscientemente? El propio nombre define que la respuesta al diario es más que un simple espejo. Parece sacado de una película de Harry Potter, y no por la magia. Es "Inteligencia" y es "Artificial", paradójico. Y a su vez parece ser realista en sus apreciaciones y análisis. Eso sí, con una base puramente laboral y sin ninguna confesión de inquietudes sentimentales.
"Paciente", "Exigente", "Empático", "Observador"... Cuesta difícil creérselo sin pensar que estás hablando con una casilla genérica de horóscopo en una revista o una simple galleta de la suerte. ¿Soy lo que soy, lo que parece que soy o lo que creo proyectar? Porque igual sí que en verdad tiene razón la "Inteligencia" y en realidad esto es todo una pantomima en la que una simple sonrisa queda como una estrecha mueca censurada por una incómoda máscara. Igual proyecto menos de lo que creo y más de lo que no creo. Imagínate si hubieran dado un paseo por las páginas de este diario.
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