Entras. Me miras. Sé que me miras. Sabes que lo sé.
Vas a tu sitio te sientas y esperas. Abres tu libro y lo miras.
Yo cambio de canción y de refilón te miro. Cruce de miradas que se evitan. Ni una palabra. Un "hola" quizás, un "gracias" si da la casualidad.
Cuchicheas. A veces de mí. Rara vez. Lo oigo.
No hablo. Solo escucho tu voz. Esa que pudo conmigo desde el primer día. Esa que ya he superado (creo).
Una mirada casual, quizás a mi compañero de al lado.
Pasa el tiempo. Antes me inquietaba. Ya me da igual.
Haces como que estudias. Te distraes y vuelve a sonar tu voz en la sala.
Acaba una hora a tres sitios de ti. Tardas en recoger, siempre. Sales de las últimas al descanso. Nos levantamos y cruzamos en la puerta. Yo con mis auriculares. Tu con tu amiga.
A veces se oye un ligero "hasta luego", generalmente por mi parte.
Acaba una mañana más contemplándote sin mirarte.
Creo que ya te he superado pero ahí estás, te perdí, pero sigues ahí al lado.
¿Tortura, ayuda o gozo?
martes, 30 de julio de 2013
A unos pupitres de ti
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario