Me he levantado tarde. Serían las 11:30. Una noche calmada, sin mucho calor y solo un despertar a eso de las 9:30.
Mi madre, en un arrevato de desenfreno, ha decidido dejar sus quehaceres matutinos y bajarse a la piscina; a lo que yo he decidido responder tumbándome en su cama con mi padre.
Sorprendentemente veía una película infantil con un cerdo por protagonista mientras leía un libro sobre la invasión china en la sociedad.
Nos hemos levando y me he ido a tocar la guitarra. He comenzado con algo tranquilo, acústico, y he acabado a ritmo de rock duro ochentero.
Me he sentado un rato a leer en el suelo. "El extranjero" (Camus). Tras 20 páginas he comenzado a dejar ni imaginación fluir lápiz en mano y cuaderno sobre las rodillas.
He comido, pasta (mi madre ha cocinado con calma).
Me he bajado a mi cuarto, me he tumbado, he puesto música tranquila de una lista aleatoria de relax y he avanzado otro poco más en el libro. Me he quedado dormido. Al despertarme he merendado y acabado el libro.
Durante las horas que he pasado en el suelo y mientras leía a Camus no paraba de pensar en ella, sin apariencia física, o si, pero de alma definida. Semejante a la mía, algo idílica, pero no inviable. El físico me era algo irrelevante pero a veces poseía nombre y apellidos (incluso varios). Según mi libro describía a Marie (amante del protagonista) veía reflejada la imagen de mi deseado amor.
He tocado la guitarra de nuevo.
Mi día acaba en una terraza céntrica al amparo de la noche, con mi madre tras cenar con mis padres.
Día no especial, pero acabará como todos; solo, en la cama.
domingo, 21 de julio de 2013
Capítulo 1
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