martes, 3 de diciembre de 2013

De la cabeza al papel en una modestia ¿real?

Duele. Hacer garabatos en folios, cuadernos o márgenes de libros; a veces en dimensiones más grandes y durante más tiempo.
¿Hasta que punto mi modestia pasa a ser realismo? ¿Hasta que punto lo que veo limitaciones personales, rendiciones, empatías no es más que una gran verdad? Un concepto de inferioridad quizás, una mentalidad reprimida, una vida en la sombra.
En la sombra hasta tal punto de que nadie se fije en las profundidades de la sombra, solo vagamente si una luz llega y enfoca. Igual daña a los ojos y por eso vuelvo a ella sin quererlo.
A ver limitaciones y matices, brillos de oscuridad que a veces me hacen ver que no estoy a la altura.
Quizá porque cuando lo creí no obtuve reconocimiento alguno, no me idolatraron y en parte menos mal. Igual gracias a eso soy así y no una eminencia, el.mejor del entorno.
La visión de los demás hacia mí la desconozco en su mayoría. Algunos ni se esfuerzan, igual porque para ver en la oscuridad debes ser capaz de ver en ella y muchos no la tienen; ni siquiera la intención.
De dibujar lo cutre rápido y no comercial, tendencia tétrica y sombreada. ¿Escribir? Directo a letras sin procesado, poco embellecido. Debería cambiar mis gustos de lectura posiblemente. Y en música pues uno más como cualquiera que invierte en calidad pero solo rasga cuerdas sin técnica depurada ni gran velocidad.
A veces duele que te lo digan a la cara, otras cuesta levantarla cuando tú eres quien te lo recriminas.
Duele

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