martes, 25 de febrero de 2014

Canción bucle desde tu garganta

Me pregunto por qué hay canciones que un día se te quedan en la cabeza.
Que las escuchas una vez por casualidad y todo el día se repite practicamente hasta que otra ocupe su lugar.

Las teclas blancas me recuerdan a ti, el brillo del marfil, madera y barniz.

A veces no es necesario escucharse a uno mismo para saber que está sonando bien. Miras las caras y te aventuras a lo que sea, cierras los ojos y te sumerges en la atmósfera. Un micro clima creado por unos focos y muchas notas, cada uno toca lo que siente y a la vez con una pequeña mirada sabes lo que los demás están pensando.
El virtuosismo destaca y a veces otros quedan de lado, pero más vale que no callen pues su ausencia haría caer todo por su peso.

Esas canciones que se quedan em un bucle son fruto de cada uno de sus instrumentos, de sus músicos; y muchas son fruto de recuerdos.
Tener una que no quieres tener en la cabeza puede ser la mayor tortura del día y si, al contrario, evoca buen recuerdo un placer constante.

Estos días de tu ausencia te me cruzas en mi sueño cada noche y resuenas en muchas canciones, oigo tus teclas ser pulsadas y tu pedal chirriante no para de pasarme por la cabeza.

Hoy el futuro está a un día menos de ser presente, a penas dos; de volver a dar paseos por la costa, de invadirme de tus sonrisas y de que esa canción que resuene en mi cabeza cada día sea tu voz, grave mañanera y placentera durante el resto del día como una obra con varios movimientos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario