domingo, 27 de abril de 2014

Un nombre en 5 párrafos

Caer ya no es posible, no del todo gracias al pilar mayor posible. Apoyado por el tiempo, reforzado por el paso de tal e invertido en un nombre cada día. Dar todo y recibir lo mismo o más. Saber que el valor de una persona reside en su pecho ca da día y, en caso concreto, saber que puede rebosar, superar a lo físico y romper toda ley que dicte que debe ocupar el recipiente que lo contiene. Pequeña la figura, desbordante de tal valor, de tanto sentimiento y arte oculto a su sombra. Superadora de toda expectativa previa si es que hubo alguna posible. Un nombre.

Encontrarse sentados, con el mundo detenido para ellos, más lento de lo que circula a su alrededor. Pueden gritar que solo ellos se oirán, pegados entre paredes de hormigón que absorbieron su amor, sus sentimientos y que los vieron crecer, unirse a cada vez que les aguardaban, ocultaban, protegían ante frío y miradas. Solo suyo, mirándose entre si a un palmo, viendo sus ojos fundidos casi como uno. Un nombre.

Leyendo en un banco, pintando, sentados o simplemente riéndose el uno abrazado al otro. Algo fuera de lo común dicen. Las ciudades superaron a los pueblos, se supone; pero al final lo común se resume a los mismo, un puñado de pastores guían a rebaños de gente, ovejas, indicándoles dónde pastar, dónde ir, cuando poder vestir o deben ser esquiladas, siguen moviéndose al unísono sin intento de lógica, pensamiento o razón. Pero siempre hay quien no pertenece a eso, quizás pasó por tales pastos, pero nunca fue oveja, no nació como tal, y al juntarse a un igual el aislamiento ante tal inocente, ingenuo rebaño es común, compartido. Un nombre.

Imaginar siempre es un problema cuando se está limitado, idealizar suele ser lo común y puede llegar a ser doloroso debido a tal peligro, y más si se hace solo. Plasmarlo en arte es efímero, apenas sin peligro; pretender vivirlo puede conllevar a un problema y los planes no siempre fructifican, y fracasan. Dos mentes implican tres límites, dos propios, uno común; y la ventaja del sustento, de que tras un posible tropiezo de cualquiera otro la sujeta. Muchas veces las palabras se escapan y quedan solo en planes, pero cuando salen de dos bocas conjuntas la felicidad siempre se alcanza. Un nombre.

Amar es demasiado complejo, y dicho a la ligera puede ser demasiado inútil, ilusorio, estúpido. Es por ello que conocer su significado, el cual no voy a revelar porque simplemente estaría describiendo el mío ya que es subjetivo, no es fácil. Muchos temen a tal palabra, a destinarle tal honor a una única persona, sí, persona; cabeza, cuerpo y corazón. Cabeza con quien compartir ideas y recuerdos, cuerpo cambiante y oxidable del cual aferrarse y corazón de quien enamorarse. Todo ello escrito bajo una figura, bajo un ser. Un nombre

Un nombre, ocultarte sería demasiado fácil y escribirte demasiado creído; déjese en término medio pequeña.

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