La oscuridad tira con fuerza, es grande, más que un punto de luz.
A veces alguien debe recordarte cómo eras, cómo eres en realidad; sólo alguien que es tú todos los días sabe tanto o más de ti que tú mismo.
Quién iba a decir que aquellos grupos raros, pianistas no clásicos y demás músicos los compartiríamos algún día; hace frío y leer en la calle es una opción difusa, y ¿por qué no en un bus? Una nota está mal tocada cuando no es la correcta o no está sentida, y los fallos se leen mejor entre dos sobres de colacaos.
Se han olvidado las camisas militares, los libros en el bolsillo y las piedras a la espalda; eso se piensa pero en realidad ahí sigue todo. Es 2 de febrero y sí, cambiamos, pero es normal si convives con otro yo todo el día, ¿no?
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