domingo, 13 de octubre de 2013

Un torbellino en su interior

Una noche sales de casa como cualquiera normal. Decides ir a ese lugar distinto, donde solo resuenan baterías, guitarras eléctricas y se respira oscuridad y donde lo comercial y típico se queda en la puerta.
Ese lugar que una vez un gran amigo te enseñó y desde entonces tú lo consideras tu santuario.
Sabes que deberás caminar mucho para llegar a él, está apartado, lejos de donde va todo tu entorno. Pero vas.
Llegas como un día normal subes las escaleras y allí la ves, sentada en una silla de madera con forma de guitarra flying-v. Bebe, no mucho pero bebe. Descansa sentada, parece tranquila y sentirse cómoda.
Entonces el camarero, un tipo no muy alto barbudo y melenudo acorde al lugar se acerca al ordenador y elige la siguiente canción.
DE repente comienza a sonar una canción que a ti te es conocida y como un torbellino la pequeña, joven y aparentemente tranquila chica comienza a cantar, gritar y emocionarse; el camarero canta con ella y se ríen.
Te acercas y ella sigue en su arrebato de locura imparable. Al parecer la gusta esa canción, mucho.
Ha revolucionado el lugar y la gente la mira. Joven, pequeña y aparentemente tranquila pero con una bomba de relojería en su interior llena de sentimientos. No queráis verla estallar porque no vuelves a ser el mismo tras ello.
Grita y entona hablando de veneno, de alguien. Lo hace en lengua extranjera pero tú entiendes ese idioma y solo con verla ya ves que siente de qué habla de verdad.
He de decir que esta historia no es verídica. Yo entré con ella en ese lugar.

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