Llegó a casa tras un largo paseó, pretendía dormirse aunque su cabeza estaba a punto de implotar en pensamientos.
Entonces, de la nada, una sonrisa y un "holaa" hicieron vibrar su móvil. Era ella. Como él habia predicho su deseo se había cumplido y él, como habia pensado y como debía suceder, lo vió pasar ante sus ojos. Inmóvil, no lo evitó. Quizás pudo, pero no quiso, algo dentro de sí le decía que no debía.
Se hundía en la soledad y en sus pensamientos mientras nada podía mantenerle a flote. Ella lo notó y no soltó el pequeño hilo que les ataba tras aquel día. Él cerraba los ojos mientras ella intentaba iluminar lo poco que quedaba en aquel chaval.
Buenas noches.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Cap. 2: Y se encendió un brillo que no le soltó
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