La situación se había estabilizado y habían pasado ya dos días. Ella tenía clase por la tarde, creaba arte, lo escribía en un pentagrama y sabía hacerlo sonar entre teclas blancas y negras.
Tenía una hora libre y él la preguntó si darían un paseo aquella tarde. Iba nervioso, no mucho, solo.un poco. Caminaron una hora hasta su punto de partida.
Ya antes de despedirse él se armó de valor y no dejándola marchar intentó sellar su amor. Ella lo esquivó, varias veces. Él la vió marchar con la mayor duda de su vida.
Al llegar a casa y tras pensar largas horas se la jugó a una carta, una única pregunta.
¿Soy yo?
Había bajado de nuevo a la oscuridad y una pequeña luz había conseguido sacarle e iluminarle.
Puede que algo moviera toda la cadena de sucesos y variables, puede que no.
¿Él?
Él no sabía por qué pero a pesar de todo, aquel día decidió dar un paseo con ella.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Cap.3: El fin llevó al comienzo
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