Estaban sentados en un escalón. Estaban abrazados y era de noche. Hacía frío y mirándose a los ojos él le dijo:
¿Te acuerdas hace dos meses? ¿Recuerdas como comenzó todo?
Estabas a punto de irte pero yo no quería soltarte. ¿Recuerdas aquella pregunta horas más tarde? Parece que fue ayer y ya he pasado dos hojas de mi calendario de aquello. Dicen que el tiempo pasa más rápido si disfrutas de ello, igual por eso los abuelos recuerdan como si fuera ayer cuando eran pequeños. Lo malo se olvida, se supera y por nuestro bien aprendemos de ello. Ellos encontraron a su pareja, su otro yo y han pasado hasta el fin juntos. Son dos, como meses llevamos, y lo que nos queda. Vamos donde todo empezó y los planes no son muy comunes. Dos son los años que nos separan y dos es el múmero de tus bellos ojos.
Ahora piensa en no hace tanto, sonando la misma canción entre guitarras de madera, caminando haciendo tiempo a ver si abria un bar. Tu cabeza en mi hombro, a veces lágrimas en tus ojos. Y aquel miércoles. No se, los mejores dos meses. Gracias.
Él se encogió de hombros y lentamente fue acercando su boca a la de aquella pequeña bella dama sentada a su lado.
¿Cómo acabó?
Aún no ha empezado.
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