A veces parece que vivo al lado de un espejo. Un espejo de emociones, de mentes de sentimientos.
No refleja cuerpos ni figuras aunque mientras uno refleja su arte con una mano, el otro lado lo hace simetricamente.
Sentados al lado, en bancos que cuidaron mañanas soleadas de corazones solitarios, dibujando, cada uno con su estilo.
Se escuchan risas y carcajadas que tapan lo que antes era primer plano, el ruido de una ciudad en movimiento, el silencio de la soledad.
Un ambiente que solo se crea cuando están juntos.
Si uno es feliz el otro lo es, si uno está triste el otro lo levanta mientras la esquiva la tristeza empática que intenta tumbarlos a ambos, y si uno enferma... Si siente frío al salir al mundo, al soltarse de horas en sus brazos...
A veces piensan igual, a veces se sienten igual, a veces solo continuan gracias al espejo que los mantiene unidos, que desde entonces lo hizo.
Suerte que el espejo no apareció de repente sino que se hallaba en su interior de siempre y la unión de ambas partes lo hace irrompible.
miércoles, 29 de enero de 2014
Sombras sobre un espejo.
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